Bueno, pues llegó el momento de desempolvar el bulto de las multas de tránsito, porque este año tenemos un ligero respiro en los bolsillos. Resulta que el Consejo Superior del Poder Judicial decidió hacer unos ajustes basados en el famoso IPC, y eso significa que algunas sanciones bajarán un poquito. Pero, ¡ojo!, no esperemos milagros, porque la diferencia no es que te cambie la vida, diay.
Para refrescarles la memoria, estos ajustes se hacen cada año como parte de un ritual burocrático, basado en cómo anda el Índice de Precios al Consumidor. Según el MOPT, el IPC interanual acumulado hasta junio pasado fue de apenas 0,22%, así que ni se imaginan qué pequeño es el cambio. Lo importante es que sí hubo un cambio, aunque sea pa’ decir que hicimos algo.
La multa más alta, la que te pueden caer por andar haciendo piruetas en zonas prohibidas o pasar volando a más de 120 kilómetros por hora, bajó de ¢363.639,15 a ¢362.839,14. ¡Un ahorro de ¢800! Imaginen cuántas gaseosas puede comprar uno con eso, chunches. Ojo, esto no significa que debamos ir a correr las leyes; es simplemente una corrección técnica, nada más.
Y no solamente la multa grande se movió, también las infracciones menores sufrieron modificaciones. Por ejemplo, si andas restringido, ahora te costará ¢26.005,53 en lugar de ¢26.062,87. Cosas sencillas como olvidar el extintor o ir disminuyendo la velocidad para mirar un accidente también tienen una pequeña rebaja. Al final, parece que hasta los accidentes son más baratos este año, jeje.
Pero no todo es miel sobre hojuelas, porque hay otras infracciones que siguen sacándote raja como siempre. Si vas transportando a un nene sin el asiento adecuado, prepárate para sacar cerca de ¢245.000. Igualmente, seguir usando el celular al volante te va a costar alrededor de ¢123.000. Ahí sí que ya no hay juego, mae. Además, el estacionamiento indebido sigue siendo el rey de las sanciones, con un precio aproximado de ¢61.000.
Analizando la cosa, estas rebajas parecen más un maquillaje que otra cosa. Sí, bajaron un poco, pero el bolsillo todavía siente el apretón. Creo que necesitamos ver cambios más significativos, medidas que realmente impacten en la seguridad vial y reduzcan la dependencia de las multas como fuente de ingresos. Tal vez invirtiendo más en educación y campañas de concientización, en lugar de esperar a que nos hagan pagar por nuestros errores.
Lo cierto es que estos ajustes demuestran que el sistema de multas en Costa Rica es lento y reactivo. Se basa en corregir errores pasados en lugar de prevenir incidentes futuros. Sería bueno que el gobierno se enfocara más en mejorar la infraestructura vial, reforzar los controles policiales y promover una cultura de respeto a las normas de tránsito, para que la seguridad de todos sea prioritaria, más allá de cualquier cálculo económico. Porque al final, lo que queremos es llegar sanos y salvos a casa, ¿no?
Entonces, dime tú, ¿crees que estas pequeñas rebajas en las multas realmente marcan la diferencia o deberíamos estar exigiendo cambios más profundos en el sistema de transporte y seguridad vial del país? ¡Déjanos tus comentarios!
Para refrescarles la memoria, estos ajustes se hacen cada año como parte de un ritual burocrático, basado en cómo anda el Índice de Precios al Consumidor. Según el MOPT, el IPC interanual acumulado hasta junio pasado fue de apenas 0,22%, así que ni se imaginan qué pequeño es el cambio. Lo importante es que sí hubo un cambio, aunque sea pa’ decir que hicimos algo.
La multa más alta, la que te pueden caer por andar haciendo piruetas en zonas prohibidas o pasar volando a más de 120 kilómetros por hora, bajó de ¢363.639,15 a ¢362.839,14. ¡Un ahorro de ¢800! Imaginen cuántas gaseosas puede comprar uno con eso, chunches. Ojo, esto no significa que debamos ir a correr las leyes; es simplemente una corrección técnica, nada más.
Y no solamente la multa grande se movió, también las infracciones menores sufrieron modificaciones. Por ejemplo, si andas restringido, ahora te costará ¢26.005,53 en lugar de ¢26.062,87. Cosas sencillas como olvidar el extintor o ir disminuyendo la velocidad para mirar un accidente también tienen una pequeña rebaja. Al final, parece que hasta los accidentes son más baratos este año, jeje.
Pero no todo es miel sobre hojuelas, porque hay otras infracciones que siguen sacándote raja como siempre. Si vas transportando a un nene sin el asiento adecuado, prepárate para sacar cerca de ¢245.000. Igualmente, seguir usando el celular al volante te va a costar alrededor de ¢123.000. Ahí sí que ya no hay juego, mae. Además, el estacionamiento indebido sigue siendo el rey de las sanciones, con un precio aproximado de ¢61.000.
Analizando la cosa, estas rebajas parecen más un maquillaje que otra cosa. Sí, bajaron un poco, pero el bolsillo todavía siente el apretón. Creo que necesitamos ver cambios más significativos, medidas que realmente impacten en la seguridad vial y reduzcan la dependencia de las multas como fuente de ingresos. Tal vez invirtiendo más en educación y campañas de concientización, en lugar de esperar a que nos hagan pagar por nuestros errores.
Lo cierto es que estos ajustes demuestran que el sistema de multas en Costa Rica es lento y reactivo. Se basa en corregir errores pasados en lugar de prevenir incidentes futuros. Sería bueno que el gobierno se enfocara más en mejorar la infraestructura vial, reforzar los controles policiales y promover una cultura de respeto a las normas de tránsito, para que la seguridad de todos sea prioritaria, más allá de cualquier cálculo económico. Porque al final, lo que queremos es llegar sanos y salvos a casa, ¿no?
Entonces, dime tú, ¿crees que estas pequeñas rebajas en las multas realmente marcan la diferencia o deberíamos estar exigiendo cambios más profundos en el sistema de transporte y seguridad vial del país? ¡Déjanos tus comentarios!