¡Ay, Dios mío! Quién iba a decir que nos íbamos a poner así arriba en el mapa mundial de los cachivaches médicos, ¿verdad? Parece mentira, pero resulta que estamos cuadrando como los número uno en exportar tecnología médica de punta. Un montón de fábricas de afuera vinieron pa’ acá a instalarse, y nosotros hemos ido haciendo nuestro camino, poquito a poco, pero con mucho brío.
Según los datos fresquitos de PROCOMER – esos que siempre andan sacando estadísticas – hemos casi cuadriplicado la cantidá de cosas de alta tecnología que vendemos fuera en menos de diez años. Imagínate eso, pura innovación made in Costa Rica. Esto significa que la salud de medio mundo, literalmente, se está fabricando aquí. Estamos hablando de unos ocho millardos seiscientos setenta y cinco millones de dólares en exportaciones solamente entre el 2020 y el 2024, ¡una barbaridad!
Y eso no es todo, chunches. Resulta que concentramos el 52% de todas las nuevas inversiones en este brete en toda Latinoamérica. Somos el tercer país del planeta que más recibe proyectos de inversión extranjera en este rubro, ¡qué nivel! Empresas de Estados Unidos, Alemania, Japón… todos quieren estar aquí porque ven que tenemos cabeza para hacer las cosas bien. Aquí hacen desde aguja hasta aparatos para cirugías avanzadísimas, vaya.
Esto no cayó del cielo, mae. Significa que estamos apostando por una economía más sofisticada, donde la inteligencia y la creatividad valen más que la fuerza bruta. Ya los aparatos médicos representan casi la mitad de todo lo que vendemos afuera, y llegamos a 88 países diferentes. Vienen pa' América, Europa, Asia... llevándonos esa plata pa’ el bolsillo.
Laura López, la jefa de PROCOMER, lo dijo clarito: “Costa Rica exporta diversidad, de talento, de capacidades y de soluciones que le dan una mano al mundo”. Tiene razón, chava. Nos hemos vuelto expertos en sacar adelante proyectos complejos, combinando estabilidad, gente capacitada y un compromiso con la calidad. Eso sí que es un combo ganador.
Pero ojo, que no todo es miel sobre hojuelas. Ahora mismo, los estadounidenses siguen siendo nuestros principales clientes (casi dos tercios de nuestras ventas), lo cual nos hace dependientes de un solo mercado. Si ahí pasa algo, nos vamos al traste, diay. Necesitamos diversificar más, buscar nuevos mercados en África y Oceanía, echarnos unas ganas.
Además, necesitamos seguir invirtiendo en educación y capacitación. No basta con tener las máquinas más modernas si no tenemos la gente preparada para usarlas. Y claro, mantener esa estabilidad económica y política que tanto nos han dado credibilidad frente al mundo. Porque si nos armamos un bronco político, les perdemos el interés rapidito.
Definitivamente, estamos haciendo historia con esta industria, generando miles de empleos calificados, atrayendo conocimiento y elevando los estándares de producción en todo el país. Pero, con tantas oportunidades y retos, ¿crees que Costa Rica puede sostener este ritmo de crecimiento a largo plazo y evitar que esta 'vara' se nos vaya al traste?
Según los datos fresquitos de PROCOMER – esos que siempre andan sacando estadísticas – hemos casi cuadriplicado la cantidá de cosas de alta tecnología que vendemos fuera en menos de diez años. Imagínate eso, pura innovación made in Costa Rica. Esto significa que la salud de medio mundo, literalmente, se está fabricando aquí. Estamos hablando de unos ocho millardos seiscientos setenta y cinco millones de dólares en exportaciones solamente entre el 2020 y el 2024, ¡una barbaridad!
Y eso no es todo, chunches. Resulta que concentramos el 52% de todas las nuevas inversiones en este brete en toda Latinoamérica. Somos el tercer país del planeta que más recibe proyectos de inversión extranjera en este rubro, ¡qué nivel! Empresas de Estados Unidos, Alemania, Japón… todos quieren estar aquí porque ven que tenemos cabeza para hacer las cosas bien. Aquí hacen desde aguja hasta aparatos para cirugías avanzadísimas, vaya.
Esto no cayó del cielo, mae. Significa que estamos apostando por una economía más sofisticada, donde la inteligencia y la creatividad valen más que la fuerza bruta. Ya los aparatos médicos representan casi la mitad de todo lo que vendemos afuera, y llegamos a 88 países diferentes. Vienen pa' América, Europa, Asia... llevándonos esa plata pa’ el bolsillo.
Laura López, la jefa de PROCOMER, lo dijo clarito: “Costa Rica exporta diversidad, de talento, de capacidades y de soluciones que le dan una mano al mundo”. Tiene razón, chava. Nos hemos vuelto expertos en sacar adelante proyectos complejos, combinando estabilidad, gente capacitada y un compromiso con la calidad. Eso sí que es un combo ganador.
Pero ojo, que no todo es miel sobre hojuelas. Ahora mismo, los estadounidenses siguen siendo nuestros principales clientes (casi dos tercios de nuestras ventas), lo cual nos hace dependientes de un solo mercado. Si ahí pasa algo, nos vamos al traste, diay. Necesitamos diversificar más, buscar nuevos mercados en África y Oceanía, echarnos unas ganas.
Además, necesitamos seguir invirtiendo en educación y capacitación. No basta con tener las máquinas más modernas si no tenemos la gente preparada para usarlas. Y claro, mantener esa estabilidad económica y política que tanto nos han dado credibilidad frente al mundo. Porque si nos armamos un bronco político, les perdemos el interés rapidito.
Definitivamente, estamos haciendo historia con esta industria, generando miles de empleos calificados, atrayendo conocimiento y elevando los estándares de producción en todo el país. Pero, con tantas oportunidades y retos, ¿crees que Costa Rica puede sostener este ritmo de crecimiento a largo plazo y evitar que esta 'vara' se nos vaya al traste?