¡Ay, Dios mío! Esto sí que está raro, ¿verdad, compas? Parece que el clima en Costa Rica decidió ponerse a jugar con nosotros. Esta semana estamos viviendo unos contrastes térmicos que te dejan boquiabierto. Un día te derrites como helado en asfalto, y al otro te estás preguntando dónde escondiste el abrigo. Según los expertos del IMN, la cosa no pinta tranquila y esto podría seguir así por un buen rato.
Si te preguntas cuánto llega a variar la temperatura, prepárate porque los números son impactantes. En algunas partes del país, la diferencia entre la temperatura máxima y mínima puede alcanzar hasta ¡30 grados Celsius! Sí, lo leíste bien. Imagínate salir de casa con una camisa de manga corta y terminar necesitando un jersey a media tarde. Eso, amigos, es la realidad que nos toca vivir actualmente.
El peor parado, si me permiten decirlo, es el Pacífico Sur. Ahí es donde se dan las mayores diferencias. Las mañanas pueden llegar a estar agridulces con máximas de 32°C, pero cuando cae la noche, ¡bam!, las temperaturas se desploman hasta rozar los 2°C. Una verdadera montaña rusa térmica, te digo yo. Después les viene el Valle Central, con sus máximas de 29°C y mínimas que bajan hasta los 9°C. Parece mentira, pero el cuerpo lo siente.
Para que se hagan una idea clara de cómo está funcionando la cosa en otras regiones, el Pacífico Central experimenta una variación de 19°C, la Zona Norte de 16°C, el Caribe de 15°C y el Pacífico Norte de 12°C. Cada quien con su propia movida climática, pero todos sufriendo a su manera. Al final, todos estamos igual, buscando sombra y agua fresca.
Pero, ¿por qué esta locura?, ¿por qué nos está pasando esto? Según José Pablo Valverde, el meteorólogo del IMN, todo tiene que ver con las condiciones propias de la época seca. “Es característico de esta época que se presenten variaciones importantes en la amplitud térmica entre regiones, asociadas principalmente a la incursión de masas de aire seco”, nos explicó el profe. Y vaya que se nota, ¡qué barbaridad!
Valverde añade que la baja humedad y la escasa nubosidad durante la noche juegan un papel fundamental en este escenario. “En periodos de madrugada y mañana, la poca nubosidad permite que las temperaturas mínimas desciendan más que en la época lluviosa”. Y ni hablar de las zonas altas y montañosas, donde el calor acumulado durante el día se va volando rapidito con la brisa fría de la noche. También, los empujes fríos le están dando un toque extra de frescura a la mezcla.
Hablando de empujes fríos, ya tenemos programado el número nueve para el inicio de la próxima semana. Así que agarren sus abrigos, porque parece que la temperatura va a bajar aún más. En cambio, durante el día, el sol pega con fuerza gracias a la ausencia de nubes. Esto provoca que las temperaturas suban considerablemente, especialmente en zonas como el Valle Central, donde puedes pasar de unas mínimas de 9°C a máximas de 29°C en cuestión de horas. ¡Un contraste que te deja tiritando y sudando al mismo tiempo!
Y hablando de contrastes extremos, Cartago ha sido la excepción a la regla. En las últimas semanas, ha mantenido condiciones frías tanto de día como de noche. De hecho, el pasado 9 de enero, la Vieja Metrópoli fue la región más fría de todo el país, tanto en la mañana como en la tarde. ¡Imagínate eso! Pero dime, compa, ¿cómo crees tú que vamos a adaptarnos a estos cambios tan drásticos en el clima? ¿Será necesario revisar nuestras estrategias de preparación ante estos fenómenos, o simplemente tendremos que aprender a vivir con esta nueva normalidad térmica?
Si te preguntas cuánto llega a variar la temperatura, prepárate porque los números son impactantes. En algunas partes del país, la diferencia entre la temperatura máxima y mínima puede alcanzar hasta ¡30 grados Celsius! Sí, lo leíste bien. Imagínate salir de casa con una camisa de manga corta y terminar necesitando un jersey a media tarde. Eso, amigos, es la realidad que nos toca vivir actualmente.
El peor parado, si me permiten decirlo, es el Pacífico Sur. Ahí es donde se dan las mayores diferencias. Las mañanas pueden llegar a estar agridulces con máximas de 32°C, pero cuando cae la noche, ¡bam!, las temperaturas se desploman hasta rozar los 2°C. Una verdadera montaña rusa térmica, te digo yo. Después les viene el Valle Central, con sus máximas de 29°C y mínimas que bajan hasta los 9°C. Parece mentira, pero el cuerpo lo siente.
Para que se hagan una idea clara de cómo está funcionando la cosa en otras regiones, el Pacífico Central experimenta una variación de 19°C, la Zona Norte de 16°C, el Caribe de 15°C y el Pacífico Norte de 12°C. Cada quien con su propia movida climática, pero todos sufriendo a su manera. Al final, todos estamos igual, buscando sombra y agua fresca.
Pero, ¿por qué esta locura?, ¿por qué nos está pasando esto? Según José Pablo Valverde, el meteorólogo del IMN, todo tiene que ver con las condiciones propias de la época seca. “Es característico de esta época que se presenten variaciones importantes en la amplitud térmica entre regiones, asociadas principalmente a la incursión de masas de aire seco”, nos explicó el profe. Y vaya que se nota, ¡qué barbaridad!
Valverde añade que la baja humedad y la escasa nubosidad durante la noche juegan un papel fundamental en este escenario. “En periodos de madrugada y mañana, la poca nubosidad permite que las temperaturas mínimas desciendan más que en la época lluviosa”. Y ni hablar de las zonas altas y montañosas, donde el calor acumulado durante el día se va volando rapidito con la brisa fría de la noche. También, los empujes fríos le están dando un toque extra de frescura a la mezcla.
Hablando de empujes fríos, ya tenemos programado el número nueve para el inicio de la próxima semana. Así que agarren sus abrigos, porque parece que la temperatura va a bajar aún más. En cambio, durante el día, el sol pega con fuerza gracias a la ausencia de nubes. Esto provoca que las temperaturas suban considerablemente, especialmente en zonas como el Valle Central, donde puedes pasar de unas mínimas de 9°C a máximas de 29°C en cuestión de horas. ¡Un contraste que te deja tiritando y sudando al mismo tiempo!
Y hablando de contrastes extremos, Cartago ha sido la excepción a la regla. En las últimas semanas, ha mantenido condiciones frías tanto de día como de noche. De hecho, el pasado 9 de enero, la Vieja Metrópoli fue la región más fría de todo el país, tanto en la mañana como en la tarde. ¡Imagínate eso! Pero dime, compa, ¿cómo crees tú que vamos a adaptarnos a estos cambios tan drásticos en el clima? ¿Será necesario revisar nuestras estrategias de preparación ante estos fenómenos, o simplemente tendremos que aprender a vivir con esta nueva normalidad térmica?