¡Ay, Dios mío! Quién diría que en estas elecciones presidenciales la cosa estaría tan chueca. Resulta que José Aguilar, el candidato de Avanza, se ha convertido en el consentido de las redes sociales, acumulando más reacciones positivas que cualquier otro aspirante. Pero ojo, aquí viene el juguito amargo: sus menciones son ¡once veces menos! que las de Laura Fernández, la líder del Pueblo Soberano. Esto, según el Observatorio de Comunicación Digital de la ULA con respaldo de Kantar IBOPE Media, deja ver que la señora Fernández manda en la conversación digital, desde Facebook hasta TikTok.
Vamos por partes, mi clave. El estudio, que abarcó desde el 1 de diciembre hasta el 12 de enero, analizó el sentimiento general hacia los candidatos. Las cifras hablan claro: Aguilar consigue un 41.9% de opinión positiva, aunque un buen trecho le siguen los malos comentarios con un 32.8%. Lo bueno es que limpiaron el análisis de esos trolles que andan sembrando desinformación por todos lados, así que lo que vemos es bastante fiel a lo que piensa la gente de verdad.
Para ponerlo en perspectiva, miren los números de los otros candidatos. Álvaro Ramos del PLN anda flojo con solo un 26.4% de apoyo positivo y un alarmante 54.9% negativo. Fabricio Alvarado (NR), con su discurso siempre polémico, tampoco pinta muy bien, con un 22.4% positivo y un 58.9% en contra. Ariel Robles (FA) está casi regalado con un 13% de aprobación y un whopping 63.9% de rechazo; Natalia Díaz (UP) sí va en otra onda, con un 64.5% de opiniones neutras, pero apenas un 20.3% positivas; Juan Carlos Hidalgo (PUSC) y Claudia Dobles (CAC) cierran la lista con unos porcentajes de aceptación más bajos que un calcetín usado.
Lo interesante de este panorama es que, en general, ocho de cada diez comentarios sobre los candidatos son negativos. ¡Una torta! Cristian Bonilla, el decano del Campus Creativo de la ULA, lo explica bien: la pelea ahora es emocional, no de ideas. Ya no nos importa tanto qué proponen, sino si nos caen bien o mal. Estas plataformas digitales, pues, simplemente amplifican lo más controvertido, lo que toca nuestras fibras sensibles y provoca choque. Es como echarle gasolina al fuego, ¿me entienden?
Y esto, mis queridos foreros, es preocupante porque indica que la calidad del debate público está bajando. Nos enfocamos en atacar a nuestros oponentes, en descalificarlos, en vez de analizar sus propuestas. Al final, ¿qué ganamos con esto? Pues nada, más polarización y frustración. Parece que estamos atrapados en un brete de negatividad de donde cuesta salir, diay.
Pero volviendo a Aguilar, ¿por qué ese cariño en redes a pesar de estar tan poco mencionado? Quizás su mensaje moderado y cercano resuena con algunos votantes que están cansados de tanta controversia. Su estilo tranquilo, quizás, contrasta con la agresividad de otros candidatos. O tal vez, simplemente, el algoritmo de las redes sociales decide darle un empujoncito injustificado. No sé yo, esto me da mucho que pensar...
Sea cual sea la razón, queda claro que la batalla por la presidencia se librará también en el mundo virtual. Laura Fernández tiene la ventaja de dominar la conversación, pero José Aguilar tiene el potencial de sorprender si logra capitalizar ese apoyo positivo que cosecha. La cosa está emocionante, vamos a ver quién le sigue la vara a esta contienda. Veremos cómo se desarrolla el resto de la campaña, porque aún hay tiempo para que las cosas cambien y los candidatos demuestren de qué están hechos.
¿Ustedes creen que este enfoque en las redes sociales realmente influye en el voto de la gente o es solo ruido? ¿Aguilar puede convertir esos likes en votos reales o caerá en el olvido? Dejen sus opiniones abajo, ¡quiero saber qué piensan!
Vamos por partes, mi clave. El estudio, que abarcó desde el 1 de diciembre hasta el 12 de enero, analizó el sentimiento general hacia los candidatos. Las cifras hablan claro: Aguilar consigue un 41.9% de opinión positiva, aunque un buen trecho le siguen los malos comentarios con un 32.8%. Lo bueno es que limpiaron el análisis de esos trolles que andan sembrando desinformación por todos lados, así que lo que vemos es bastante fiel a lo que piensa la gente de verdad.
Para ponerlo en perspectiva, miren los números de los otros candidatos. Álvaro Ramos del PLN anda flojo con solo un 26.4% de apoyo positivo y un alarmante 54.9% negativo. Fabricio Alvarado (NR), con su discurso siempre polémico, tampoco pinta muy bien, con un 22.4% positivo y un 58.9% en contra. Ariel Robles (FA) está casi regalado con un 13% de aprobación y un whopping 63.9% de rechazo; Natalia Díaz (UP) sí va en otra onda, con un 64.5% de opiniones neutras, pero apenas un 20.3% positivas; Juan Carlos Hidalgo (PUSC) y Claudia Dobles (CAC) cierran la lista con unos porcentajes de aceptación más bajos que un calcetín usado.
Lo interesante de este panorama es que, en general, ocho de cada diez comentarios sobre los candidatos son negativos. ¡Una torta! Cristian Bonilla, el decano del Campus Creativo de la ULA, lo explica bien: la pelea ahora es emocional, no de ideas. Ya no nos importa tanto qué proponen, sino si nos caen bien o mal. Estas plataformas digitales, pues, simplemente amplifican lo más controvertido, lo que toca nuestras fibras sensibles y provoca choque. Es como echarle gasolina al fuego, ¿me entienden?
Y esto, mis queridos foreros, es preocupante porque indica que la calidad del debate público está bajando. Nos enfocamos en atacar a nuestros oponentes, en descalificarlos, en vez de analizar sus propuestas. Al final, ¿qué ganamos con esto? Pues nada, más polarización y frustración. Parece que estamos atrapados en un brete de negatividad de donde cuesta salir, diay.
Pero volviendo a Aguilar, ¿por qué ese cariño en redes a pesar de estar tan poco mencionado? Quizás su mensaje moderado y cercano resuena con algunos votantes que están cansados de tanta controversia. Su estilo tranquilo, quizás, contrasta con la agresividad de otros candidatos. O tal vez, simplemente, el algoritmo de las redes sociales decide darle un empujoncito injustificado. No sé yo, esto me da mucho que pensar...
Sea cual sea la razón, queda claro que la batalla por la presidencia se librará también en el mundo virtual. Laura Fernández tiene la ventaja de dominar la conversación, pero José Aguilar tiene el potencial de sorprender si logra capitalizar ese apoyo positivo que cosecha. La cosa está emocionante, vamos a ver quién le sigue la vara a esta contienda. Veremos cómo se desarrolla el resto de la campaña, porque aún hay tiempo para que las cosas cambien y los candidatos demuestren de qué están hechos.
¿Ustedes creen que este enfoque en las redes sociales realmente influye en el voto de la gente o es solo ruido? ¿Aguilar puede convertir esos likes en votos reales o caerá en el olvido? Dejen sus opiniones abajo, ¡quiero saber qué piensan!