Maes, seamos honestos. Por años, pensar en el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) era como pensar en un chunche arrumado en el cuarto de pilas: uno sabe que existe, que alguna vez sirvió para algo importante, pero ya nadie le pone mucha atención. La vara es que la institución andaba de capa caída, con fama de lenta, sin personal y con una presencia en el campo que era casi un mito urbano. Era el ministerio que todos sabíamos que el país necesitaba, pero que en la práctica, parecía estar en modo avión permanente.
Según cuentan desde adentro, el panorama que se encontró esta administración era para sentarse a llorar. El mismo ministro, Víctor Carvajal, lo dijo sin pelos en la lengua, con esa forma tan diplomática de los políticos de decir que heredaron un despiche: “Heredamos un MAG debilitado”. Y diay, eso se traducía en oficinas cayéndose a pedazos, falta de vehículos para ir a ver a los productores, laboratorios que pedían a gritos una manita de gato y, lo más crítico, escasez de gente con ganas de pulsearla en el campo. El motor del agro estaba funcionando con el aceite vencido y a media máquina.
Pero parece que alguien finalmente encontró el manual de instrucciones y decidió meterle mano al asunto. El discurso ahora es de “transformación” y, para ser justos, no se han quedado solo en habladas. Le han metido plata a la reestructuración, a modernizar los laboratorios del SENASA y el INTA (¡ya era hora!), a comprar carros nuevos y a digitalizar procesos para dejar de depender de la máquina de escribir. Quieren pasar de ser ese chunche viejo a una institución ágil, presente y, sobre todo, útil para la gente que se la juega de verdad en el campo. ¡Qué tuanis que por fin se esté invirtiendo en serio en un sector tan vital!
Y aquí es donde la vara se pone interesante para un montón de gente que anda buscando brete. Como parte de toda esta movida, el MAG acaba de anunciar una mega Feria de Empleo para contratar a más de 100 personas. ¡Sí, leyeron bien, más de 100 plazas! La feria será del 2 al 5 de setiembre en un montón de sedes por todo el país, desde Grecia hasta Corredores. Andan buscando de todo un poco: profesionales en ciencias agropecuarias, biólogos, químicos, gente de informática y hasta de secretariado. El objetivo es claro: inyectarle sangre nueva y talento al ministerio para que la transformación no se quede en el papel.
Ahora, ojo al dato importante para que nadie se vaya de jupa. No es que uno llega y lo entrevistan de una vez. El plan es más bien armar y actualizar la base de datos de gente elegible del Servicio Civil. Básicamente, es la oportunidad de oro para entrar en el radar del MAG, hacer las pruebas de idoneidad ahí mismo y quedar en la lista para que te llamen antes de que termine el año. Los requisitos son los de siempre: cédula, atestados y tener los datos de contacto al día. Es una movida inteligente para agilizar las contrataciones y asegurarse de que el nuevo personal técnico llegue a las zonas rurales, que es donde más se necesita.
Al final del día, esta noticia va más allá de solo cien bretes nuevos. Si el MAG logra consolidar esta transformación, el impacto para el sector agropecuario podría ser gigante. Un ministerio fuerte significa más apoyo técnico, más innovación y mejores condiciones para miles de familias productoras que son el corazón de nuestra economía. La idea de tener un MAG con rostro humano, que vuelve al campo y ofrece soluciones, suena a cachete. La pregunta del millón es si lograrán mantener el impulso.
Pero bueno, esa es la historia. ¿Qué opinan ustedes, maes? ¿Creen que esta vez sí es en serio la modernización del MAG o es pura bulla de campaña adelantada? ¿Conocen a alguien que debería pulsearla en esta feria?
Según cuentan desde adentro, el panorama que se encontró esta administración era para sentarse a llorar. El mismo ministro, Víctor Carvajal, lo dijo sin pelos en la lengua, con esa forma tan diplomática de los políticos de decir que heredaron un despiche: “Heredamos un MAG debilitado”. Y diay, eso se traducía en oficinas cayéndose a pedazos, falta de vehículos para ir a ver a los productores, laboratorios que pedían a gritos una manita de gato y, lo más crítico, escasez de gente con ganas de pulsearla en el campo. El motor del agro estaba funcionando con el aceite vencido y a media máquina.
Pero parece que alguien finalmente encontró el manual de instrucciones y decidió meterle mano al asunto. El discurso ahora es de “transformación” y, para ser justos, no se han quedado solo en habladas. Le han metido plata a la reestructuración, a modernizar los laboratorios del SENASA y el INTA (¡ya era hora!), a comprar carros nuevos y a digitalizar procesos para dejar de depender de la máquina de escribir. Quieren pasar de ser ese chunche viejo a una institución ágil, presente y, sobre todo, útil para la gente que se la juega de verdad en el campo. ¡Qué tuanis que por fin se esté invirtiendo en serio en un sector tan vital!
Y aquí es donde la vara se pone interesante para un montón de gente que anda buscando brete. Como parte de toda esta movida, el MAG acaba de anunciar una mega Feria de Empleo para contratar a más de 100 personas. ¡Sí, leyeron bien, más de 100 plazas! La feria será del 2 al 5 de setiembre en un montón de sedes por todo el país, desde Grecia hasta Corredores. Andan buscando de todo un poco: profesionales en ciencias agropecuarias, biólogos, químicos, gente de informática y hasta de secretariado. El objetivo es claro: inyectarle sangre nueva y talento al ministerio para que la transformación no se quede en el papel.
Ahora, ojo al dato importante para que nadie se vaya de jupa. No es que uno llega y lo entrevistan de una vez. El plan es más bien armar y actualizar la base de datos de gente elegible del Servicio Civil. Básicamente, es la oportunidad de oro para entrar en el radar del MAG, hacer las pruebas de idoneidad ahí mismo y quedar en la lista para que te llamen antes de que termine el año. Los requisitos son los de siempre: cédula, atestados y tener los datos de contacto al día. Es una movida inteligente para agilizar las contrataciones y asegurarse de que el nuevo personal técnico llegue a las zonas rurales, que es donde más se necesita.
Al final del día, esta noticia va más allá de solo cien bretes nuevos. Si el MAG logra consolidar esta transformación, el impacto para el sector agropecuario podría ser gigante. Un ministerio fuerte significa más apoyo técnico, más innovación y mejores condiciones para miles de familias productoras que son el corazón de nuestra economía. La idea de tener un MAG con rostro humano, que vuelve al campo y ofrece soluciones, suena a cachete. La pregunta del millón es si lograrán mantener el impulso.
Pero bueno, esa es la historia. ¿Qué opinan ustedes, maes? ¿Creen que esta vez sí es en serio la modernización del MAG o es pura bulla de campaña adelantada? ¿Conocen a alguien que debería pulsearla en esta feria?