¡Aguante, pura vida! Parece que la inflación dio un respiro a nuestro bolsillo, al menos por ahora. Según el INES, cerramos el año pasado con una caída del -1,23% en el IPC. Sí, leyeron bien, ¡menos uno! Después de tanto batallar con precios por las nubes, esto suena a alivio, mángel.
Pero calma, no hay que hacerse ilusiones ni tirar las mascarillas. De los casi trescientos productos y servicios que miden el índice, apenas el 47% subió de precio, mientras que un 35% bajó –aunque esos bajes no siempre compensan lo que sube– y otro 18% se mantuvo igual. Lo importante es que llegamos a diciembre con el valor más bajo desde enero del 2024, aunque todavía estamos bastante lejos del rango ideal que quiere el Banco Central, unos 2% a 4%, porque ya llevamos 32 meses afuera de ese picadillo.
El BCCR, con toda la precaución del mundo, dice que la inflación podría meterse en ese rango entre 2% y 4% durante el segundo trimestre del 2027. ¡Eso es pa' jugar a la lotería, compa! Mientras tanto, la inflación subyacente, esa que mide los precios de cosas más habituales, debería mantenerse positiva hasta fin de año y luego empezar a bajar. Pero ojo, porque a partir del 2026 se supone que se recompone y entra en el rango. ¿Quién sabe si para entonces todavía estaremos aquí mirando las cuentas?
Y hablando de cuentas, vamos por los detalles que nos afectan directamente. Los productos que más pegaron en diciembre fueron el tomate, la cebolla, la papaya, el chile dulce, el aceite, el repollo, la papa, el café, los cereales para el desayuno, ¡hasta las entradas para ir al cine subieron! Imagínate querer echarle un chunche al cine y encima te cobran más. Un desmadre, diay.
Por contraparte, algunas cosas sí bajaron, como la gasolina, los carros nuevos, el arroz, los huevos, los boletos de avión, el filete de pescado, los jugos de fruta, el pantalón para mujer y hasta los frijoles salchichones. Aunque, siendo honestos, si revisamos bien los precios de los alimentos básicos, todavía andamos pagando más que hace unos años. Que nadie diga que la vida está barata, pura soda.
Si vemos las categorías, la comida y las bebidas no alcohólicas, los bienes y servicios varios, el tabaco, el recreo, deportes y cultura, los muebles, artículos para el hogar y servicios domésticos, la salud, los servicios financieros y seguros, y hasta las comidas fuera del hogar y hoteles, subieron. Lo único que se mantuvo estable fue la educación, gracias a Dios, porque estudiar no puede seguir costando una torta.
Ahora, analizando un poquito más allá, este panorama nos deja pensando: ¿Es realmente un indicio de recuperación económica o simplemente una pausa temporal? El Banco Central insiste en que mantienen una postura firme para controlar la inflación, pero a veces da la impresión de que están manejando el barco con un palo. Con tanta incertidumbre en el mundo, nadie puede garantizar nada.
Así que ahí les va la pregunta para encender el Foro: ¿Ustedes creen que el BCCR logrará estabilizar la inflación dentro del rango meta antes de 2027, o deberíamos prepararnos para seguir aguantando los apretones en el bolsillo? ¡Déjenme sus opiniones, pura vida!
Pero calma, no hay que hacerse ilusiones ni tirar las mascarillas. De los casi trescientos productos y servicios que miden el índice, apenas el 47% subió de precio, mientras que un 35% bajó –aunque esos bajes no siempre compensan lo que sube– y otro 18% se mantuvo igual. Lo importante es que llegamos a diciembre con el valor más bajo desde enero del 2024, aunque todavía estamos bastante lejos del rango ideal que quiere el Banco Central, unos 2% a 4%, porque ya llevamos 32 meses afuera de ese picadillo.
El BCCR, con toda la precaución del mundo, dice que la inflación podría meterse en ese rango entre 2% y 4% durante el segundo trimestre del 2027. ¡Eso es pa' jugar a la lotería, compa! Mientras tanto, la inflación subyacente, esa que mide los precios de cosas más habituales, debería mantenerse positiva hasta fin de año y luego empezar a bajar. Pero ojo, porque a partir del 2026 se supone que se recompone y entra en el rango. ¿Quién sabe si para entonces todavía estaremos aquí mirando las cuentas?
Y hablando de cuentas, vamos por los detalles que nos afectan directamente. Los productos que más pegaron en diciembre fueron el tomate, la cebolla, la papaya, el chile dulce, el aceite, el repollo, la papa, el café, los cereales para el desayuno, ¡hasta las entradas para ir al cine subieron! Imagínate querer echarle un chunche al cine y encima te cobran más. Un desmadre, diay.
Por contraparte, algunas cosas sí bajaron, como la gasolina, los carros nuevos, el arroz, los huevos, los boletos de avión, el filete de pescado, los jugos de fruta, el pantalón para mujer y hasta los frijoles salchichones. Aunque, siendo honestos, si revisamos bien los precios de los alimentos básicos, todavía andamos pagando más que hace unos años. Que nadie diga que la vida está barata, pura soda.
Si vemos las categorías, la comida y las bebidas no alcohólicas, los bienes y servicios varios, el tabaco, el recreo, deportes y cultura, los muebles, artículos para el hogar y servicios domésticos, la salud, los servicios financieros y seguros, y hasta las comidas fuera del hogar y hoteles, subieron. Lo único que se mantuvo estable fue la educación, gracias a Dios, porque estudiar no puede seguir costando una torta.
Ahora, analizando un poquito más allá, este panorama nos deja pensando: ¿Es realmente un indicio de recuperación económica o simplemente una pausa temporal? El Banco Central insiste en que mantienen una postura firme para controlar la inflación, pero a veces da la impresión de que están manejando el barco con un palo. Con tanta incertidumbre en el mundo, nadie puede garantizar nada.
Así que ahí les va la pregunta para encender el Foro: ¿Ustedes creen que el BCCR logrará estabilizar la inflación dentro del rango meta antes de 2027, o deberíamos prepararnos para seguir aguantando los apretones en el bolsillo? ¡Déjenme sus opiniones, pura vida!