¡Aguante! Resulta que tenemos un ron hecho aquí, en Costa Rica, que va pa’ Francia a hacerse más fancy y luego regresa por acá con otro nombre. Un poco raro, ¿verdad?, pero así andamos. La cosa es que ahora podemos echar un trago de este brete nacional, aunque le hayan puesto ‘Ron Nicoya’ pa’ evitarle broncas legales a unos gringos.
La historia detrás de esto es un tanto complicada. Parece que el Grupo Pampa, esos mismos que traen otras cositas por acá, se pusieron a platicar con Les Bienheureux, una compañía francesa que se dedica a hacer whiskies y otros licores. Ellos, vieron potencial en nuestra caña de azúcar y empezaron a trabajar con el ingenio Taboga, en Guanacaste – que cultiva más de 12 mil hectáreas de pura caña, ¡una barbaridad! – para destilar el ron.
Pero aquí viene el detalle. Como parece ser que alguien ya tenía registrado el nombre ‘Pura Vida’ para ciertos tipos de bebidas en la región, tuvieron que cambiarle el nombre al ron. Así que, en vez de llamarlo ‘Ron Pura Vida’, lo bautizaron como ‘Ron Nicoya’. Al final, la esencia sigue siendo 100% costarricense: destilado y añejado en barricas de roble blanco que antes contuvieron whisky bourbon, eso le da un toque especial, dicen los expertos.
La producción es curiosa: el ron sale de Costa Rica, se manda pa’ Francia donde Les Bienheureux lo continúan envejeciendo en barricas de roble francés que antes guardaron coñac (¡imagínate el sabor!), y luego lo embotellan y lo mandan de vuelta. Según Fabián Brenes, gerente de marca del Grupo Pampa, esto se debe al monopolio estatal que tenemos en Costa Rica sobre la producción y comercialización del alcohol. No pueden venderlo directamente aquí, tienen que pasar por la ruta francesa. ¡Qué rollo!
Ahora, pensando en los bolsillos de nosotros los tuyos, el precio varía dependiendo de cómo te guste el trago. El ‘Ron Nicoya’ extra añejo, con 700 ml y 40% de alcohol, te costará alrededor de ¢28.000. Si prefieres algo más ligero, el añejo (con 37.5% de alcohol) anda por los ¢14.000. Ya se puede encontrar en algunas licorerías y supermercados, y prometen que pronto estará en todas las grandes cadenas. Imagínate comprándote una botellita para el próximo asado… ¡eso sí estaría bueno!
Según Alexandre Sirech, cofundador de Les Bienheureux, ellos hicieron un estudio a fondo entre varios países tropicales buscando el lugar perfecto para producir ron. Y resultó que Costa Rica les convenció. Dicen que la calidad de nuestra caña de azúcar y el clima son ideales para obtener un buen resultado. De hecho, resaltan en sus redes sociales que “PURA VIDA el ron de Costa Rica, nace de la asociación entre Les Bienheureux y el principal productor de caña de azúcar del país”. Un poquito de marketing, pero no le vamos a decir que no tienen razón.
Es cierto que la situación es peculiar: fabricamos el ron aquí, lo mandamos pa’ fuera, lo refinamos, lo importamos de nuevo y lo vendemos aquí mismo. Parece mentira, pero así pasa. Aunque me pregunto, ¿no sería más sencillo producirlo y comercializarlo directamente aquí, sin necesidad de la intermediación francesa? Total, la materia prima la tenemos, sabemos cómo hacerlo, y seguro que podríamos ofrecerlo a un precio más accesible para todos los ticos.
En fin, el ‘Ron Nicoya’ ha llegado para quedarse, o al menos eso esperan sus productores. Un trago con identidad costarricense que ha dado una vuelta por Europa antes de volver a casa. Ahora, dime tú, ¿crees que esta estrategia de enviar el ron a Francia para luego importarlo es realmente necesaria, o simplemente se trata de un truco de marketing pa’ inflar precios y darle un aire más sofisticado al producto?
La historia detrás de esto es un tanto complicada. Parece que el Grupo Pampa, esos mismos que traen otras cositas por acá, se pusieron a platicar con Les Bienheureux, una compañía francesa que se dedica a hacer whiskies y otros licores. Ellos, vieron potencial en nuestra caña de azúcar y empezaron a trabajar con el ingenio Taboga, en Guanacaste – que cultiva más de 12 mil hectáreas de pura caña, ¡una barbaridad! – para destilar el ron.
Pero aquí viene el detalle. Como parece ser que alguien ya tenía registrado el nombre ‘Pura Vida’ para ciertos tipos de bebidas en la región, tuvieron que cambiarle el nombre al ron. Así que, en vez de llamarlo ‘Ron Pura Vida’, lo bautizaron como ‘Ron Nicoya’. Al final, la esencia sigue siendo 100% costarricense: destilado y añejado en barricas de roble blanco que antes contuvieron whisky bourbon, eso le da un toque especial, dicen los expertos.
La producción es curiosa: el ron sale de Costa Rica, se manda pa’ Francia donde Les Bienheureux lo continúan envejeciendo en barricas de roble francés que antes guardaron coñac (¡imagínate el sabor!), y luego lo embotellan y lo mandan de vuelta. Según Fabián Brenes, gerente de marca del Grupo Pampa, esto se debe al monopolio estatal que tenemos en Costa Rica sobre la producción y comercialización del alcohol. No pueden venderlo directamente aquí, tienen que pasar por la ruta francesa. ¡Qué rollo!
Ahora, pensando en los bolsillos de nosotros los tuyos, el precio varía dependiendo de cómo te guste el trago. El ‘Ron Nicoya’ extra añejo, con 700 ml y 40% de alcohol, te costará alrededor de ¢28.000. Si prefieres algo más ligero, el añejo (con 37.5% de alcohol) anda por los ¢14.000. Ya se puede encontrar en algunas licorerías y supermercados, y prometen que pronto estará en todas las grandes cadenas. Imagínate comprándote una botellita para el próximo asado… ¡eso sí estaría bueno!
Según Alexandre Sirech, cofundador de Les Bienheureux, ellos hicieron un estudio a fondo entre varios países tropicales buscando el lugar perfecto para producir ron. Y resultó que Costa Rica les convenció. Dicen que la calidad de nuestra caña de azúcar y el clima son ideales para obtener un buen resultado. De hecho, resaltan en sus redes sociales que “PURA VIDA el ron de Costa Rica, nace de la asociación entre Les Bienheureux y el principal productor de caña de azúcar del país”. Un poquito de marketing, pero no le vamos a decir que no tienen razón.
Es cierto que la situación es peculiar: fabricamos el ron aquí, lo mandamos pa’ fuera, lo refinamos, lo importamos de nuevo y lo vendemos aquí mismo. Parece mentira, pero así pasa. Aunque me pregunto, ¿no sería más sencillo producirlo y comercializarlo directamente aquí, sin necesidad de la intermediación francesa? Total, la materia prima la tenemos, sabemos cómo hacerlo, y seguro que podríamos ofrecerlo a un precio más accesible para todos los ticos.
En fin, el ‘Ron Nicoya’ ha llegado para quedarse, o al menos eso esperan sus productores. Un trago con identidad costarricense que ha dado una vuelta por Europa antes de volver a casa. Ahora, dime tú, ¿crees que esta estrategia de enviar el ron a Francia para luego importarlo es realmente necesaria, o simplemente se trata de un truco de marketing pa’ inflar precios y darle un aire más sofisticado al producto?