¡Aguante la polémica, mi gente! Los candidatos a la presidencia pusieron el grito al cielo este sábado durante el debate del TSE, echándole gallos al gobierno actual por la plata de la educación. Ana Virginia Calzada, Claudia Dobles, Fabricio Alvarado, Marco Rodríguez y David Hernández se cuadraron contra la gestión de Chaves Robles, exigiendo a gritos que se respete el 8% del PIB destinado a las escuelas y colegios. ¡Un quilombo, diay!
La cosa es que llevamos tiempo viendo cómo el gobierno cuestiona ese famoso 8%, argumentando que no es obligatorio como dice la Constitución. Esto ha encendido todas las alarmas en la Asamblea Legislativa, entre los partidos de oposición, y en todos esos profes y padres preocupados por el futuro de sus hijos. ¡La vara está alta, mae!
Marco Rodríguez fue el primero en soltar la bomba, diciendo que necesitamos urgentemente devolverle la autoridad a los maestros dentro de las aulas. Según él, sin el 8% del PIB, el sistema educativo va a seguir siendo un chinquetón. Hernández, ni lento ni perezoso, fue aún más lejos, proponiendo que el presupuesto llegara hasta el 10%. ¡Quiere echarle toda la carne al asador, chunche!
Pero no solo ellos estaban molestos. Calzada puso el dedo en la llaga, señalando que muchos profesores no saben ni dónde está el botón de 'reiniciar' en la computadora, ¡faltando capacitaciones en tecnología! Además, dijo que estamos formando profesionales para trabajos que nadie necesita. ¡Qué vara!, porque luego nos quejamos de que los jóvenes no consiguen empleo.
Claudia Dobles, con su labia bien afinada, resaltó la importancia de poner a los alumnos y a los docentes en el centro del panorama, entendiendo sus problemas y necesidades reales. Propuso además, y esto sí que suena interesante, reducir la brecha de género en las carreras tecnológicas. ¡Para que haya más mujeres programadoras, qué chévere sería eso!
“Sin educación no hay futuro”, sentenció Dobles, y pocos pueden negarle la razón a esa señora. Fabricio Alvarado, por su parte, advirtió sobre la calamidad en la que se encuentra la infraestructura educativa del país, con edificios viejos y conexiones a internet lentísimas. ¡Una pena, porque nuestros niños merecen estudiar en condiciones dignas!
Y hablando de condiciones dignas, Alvarado recalcó que la educación tiene que cambiar radicalmente. No basta con pintar paredes y comprar computadoras nuevas si seguimos enseñando lo mismo de siempre. Necesitamos innovar, buscar nuevas formas de aprender y preparar a los jóvenes para los desafíos del siglo XXI. ¡Un brete, diay, pero tenemos que meterle mano!
En fin, parece que la pelea por la educación está lejos de terminar. Con estos candidatos echándose dardos y el gobierno defendiéndose a capa y espada, el futuro de nuestros hijos está en juego. ¿Ustedes creen que realmente alguno de estos candidatos tiene la fórmula mágica para salvar la educación pública en Costa Rica, o será otro cuatro años de promesas vacías y despilfarro de recursos? ¡Déjenme saber su opinión en los comentarios, mae!
La cosa es que llevamos tiempo viendo cómo el gobierno cuestiona ese famoso 8%, argumentando que no es obligatorio como dice la Constitución. Esto ha encendido todas las alarmas en la Asamblea Legislativa, entre los partidos de oposición, y en todos esos profes y padres preocupados por el futuro de sus hijos. ¡La vara está alta, mae!
Marco Rodríguez fue el primero en soltar la bomba, diciendo que necesitamos urgentemente devolverle la autoridad a los maestros dentro de las aulas. Según él, sin el 8% del PIB, el sistema educativo va a seguir siendo un chinquetón. Hernández, ni lento ni perezoso, fue aún más lejos, proponiendo que el presupuesto llegara hasta el 10%. ¡Quiere echarle toda la carne al asador, chunche!
Pero no solo ellos estaban molestos. Calzada puso el dedo en la llaga, señalando que muchos profesores no saben ni dónde está el botón de 'reiniciar' en la computadora, ¡faltando capacitaciones en tecnología! Además, dijo que estamos formando profesionales para trabajos que nadie necesita. ¡Qué vara!, porque luego nos quejamos de que los jóvenes no consiguen empleo.
Claudia Dobles, con su labia bien afinada, resaltó la importancia de poner a los alumnos y a los docentes en el centro del panorama, entendiendo sus problemas y necesidades reales. Propuso además, y esto sí que suena interesante, reducir la brecha de género en las carreras tecnológicas. ¡Para que haya más mujeres programadoras, qué chévere sería eso!
“Sin educación no hay futuro”, sentenció Dobles, y pocos pueden negarle la razón a esa señora. Fabricio Alvarado, por su parte, advirtió sobre la calamidad en la que se encuentra la infraestructura educativa del país, con edificios viejos y conexiones a internet lentísimas. ¡Una pena, porque nuestros niños merecen estudiar en condiciones dignas!
Y hablando de condiciones dignas, Alvarado recalcó que la educación tiene que cambiar radicalmente. No basta con pintar paredes y comprar computadoras nuevas si seguimos enseñando lo mismo de siempre. Necesitamos innovar, buscar nuevas formas de aprender y preparar a los jóvenes para los desafíos del siglo XXI. ¡Un brete, diay, pero tenemos que meterle mano!
En fin, parece que la pelea por la educación está lejos de terminar. Con estos candidatos echándose dardos y el gobierno defendiéndose a capa y espada, el futuro de nuestros hijos está en juego. ¿Ustedes creen que realmente alguno de estos candidatos tiene la fórmula mágica para salvar la educación pública en Costa Rica, o será otro cuatro años de promesas vacías y despilfarro de recursos? ¡Déjenme saber su opinión en los comentarios, mae!