¡Ay, Dios mío! Este martes amanecimos con un buen coscorrón, literalmente. Un sismo se hizo sentir en varias partes del Valle Central, dejando a más de uno preguntándose si era cosa de comer mucho café o qué onda. Por suerte, aparte del sustito, todo quedó caladito, como decimos acá.
Según el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), el temblor se presentó alrededor de las 9:19 a.m., con un epicentro ubicado a unos 13 kilometros al norte de Quepos, en Puntarenas. Esa zona, ya saben, siempre está moviéndose un poquito por la maraña de placas tectónicas que tenemos por ahí, ¡pero vaya que se sintió!
La Red Sismológica Nacional (RSN) reportó una magnitud de 4.4, mientras que Ovsicori midió 4.1. Siempre hay una diferencita entre sus mediciones, pura técnica, dicen, pero lo importante es que no fue nada de morder, ¿eh?
Y hablando de dónde se sintió… bueno, desde Heredia hasta Guanacaste, gente reportó haber sentido el temblor. En redes sociales, la cosa explotó. Tweets, stories de Instagram, mensajes de WhatsApp... todos preguntándose qué había pasado. Muchos pensamos que era un camión pesado pasando, pero luego nos dimos cuenta que era el planeta moviéndose un poco.
Las autoridades, como siempre, nos recordaron que estamos en un país sísmicamente activo y que debemos tener nuestros planes de emergencia listos. Tranquilos, señores, que esto pasa seguido. Repasar rutas de evacuación, ubicar puntos seguros en casa y en el trabajo, tener una mochila preparada con agua, comida y linterna... ¡por si acaso! Aunque a ver, ¿cuándo hicimos eso por última vez?
En fin, después del susto inicial, todo volvió a la normalidad. La vida siguió su curso, el tráfico siguió atascado, el sol siguió brillando... Todo como siempre en nuestro querido Costa Rica. Uno se acostumbra a los temblores, ya forman parte del paisaje, como los trancones en la autopista del Pacífico. Digamos que es nuestra forma de darle sabor a la vida, ¿no creen?
Lo que me preocupa ahora es que la gente se confíe demasiado. Sí, este temblor fue leve, pero no podemos olvidar que Costa Rica es vulnerable a movimientos telúricos mayores. Tenemos que estar preparados, informados y ser conscientes de los riesgos. Además, muchos no tienen conocimiento de los códigos rojos y amarillos, y eso puede ser peligroso en caso de una eventualidad mayor. Necesitamos campañas de concientización más efectivas, ¡y rápido!
Después de este tremoro, me pregunto... ¿Cuántos de ustedes realmente han practicado simulacros de sismo en casa o en el trabajo? Compartan sus experiencias y cuenten cómo se preparan para enfrentar estos momentos de tensión, ¡porque prevenir es vivir, mi gente!
Según el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), el temblor se presentó alrededor de las 9:19 a.m., con un epicentro ubicado a unos 13 kilometros al norte de Quepos, en Puntarenas. Esa zona, ya saben, siempre está moviéndose un poquito por la maraña de placas tectónicas que tenemos por ahí, ¡pero vaya que se sintió!
La Red Sismológica Nacional (RSN) reportó una magnitud de 4.4, mientras que Ovsicori midió 4.1. Siempre hay una diferencita entre sus mediciones, pura técnica, dicen, pero lo importante es que no fue nada de morder, ¿eh?
Y hablando de dónde se sintió… bueno, desde Heredia hasta Guanacaste, gente reportó haber sentido el temblor. En redes sociales, la cosa explotó. Tweets, stories de Instagram, mensajes de WhatsApp... todos preguntándose qué había pasado. Muchos pensamos que era un camión pesado pasando, pero luego nos dimos cuenta que era el planeta moviéndose un poco.
Las autoridades, como siempre, nos recordaron que estamos en un país sísmicamente activo y que debemos tener nuestros planes de emergencia listos. Tranquilos, señores, que esto pasa seguido. Repasar rutas de evacuación, ubicar puntos seguros en casa y en el trabajo, tener una mochila preparada con agua, comida y linterna... ¡por si acaso! Aunque a ver, ¿cuándo hicimos eso por última vez?
En fin, después del susto inicial, todo volvió a la normalidad. La vida siguió su curso, el tráfico siguió atascado, el sol siguió brillando... Todo como siempre en nuestro querido Costa Rica. Uno se acostumbra a los temblores, ya forman parte del paisaje, como los trancones en la autopista del Pacífico. Digamos que es nuestra forma de darle sabor a la vida, ¿no creen?
Lo que me preocupa ahora es que la gente se confíe demasiado. Sí, este temblor fue leve, pero no podemos olvidar que Costa Rica es vulnerable a movimientos telúricos mayores. Tenemos que estar preparados, informados y ser conscientes de los riesgos. Además, muchos no tienen conocimiento de los códigos rojos y amarillos, y eso puede ser peligroso en caso de una eventualidad mayor. Necesitamos campañas de concientización más efectivas, ¡y rápido!
Después de este tremoro, me pregunto... ¿Cuántos de ustedes realmente han practicado simulacros de sismo en casa o en el trabajo? Compartan sus experiencias y cuenten cómo se preparan para enfrentar estos momentos de tensión, ¡porque prevenir es vivir, mi gente!