¡Aguante! Parece que el 2025 ha sido un año movido para el Ministerio de Seguridad Pública. Nos llegaron las noticias frescas, directamente desde Zapote, y vaya que le dieron candela a todo. Se dice que han roto récords, y eso siempre es motivo pa’ celebrar, aunque no todo sea miel sobre hojuelas, brete.
Según los datos que nos mandaron, los decomisos de drogas y armas pesadas se dispararon como cohete. Las autoridades dicen que han estado trabajando duro, haciendo operativos a diestra y siniestra, tanto en tierra como en mar y aire. Eso sí, resalta que la cantidad de allanamientos también aumentó, lo que indica que están buscando dónde se esconden los peces gordos, esos que joden la tranquilidad del país.
Pero la vaina más llamativa es lo de las armas. Antes, apenas agarraban unas cuantas AR-15, como máximo 23. Ahora, ¡quítate las gorras!, van 45. Y parece que estas cositas no son precisamente compradas en la pulpería de la esquina, sino que vienen desde México, con esos grupazos criminales que andan haciendo desmadre por allá. ¡Qué bronca!
Para darle más sabor a la sopa, nos comentan que se han intensificado los patrullajes a nivel nacional. Están revisando bien toda la costa, los cielos y las fronteras. Se nota que quieren ponerle cortapipo a cualquier intento de ingresar sustancias ilícitas o armas peligrosas al país. ¡Así se hace, mae!
Sin embargo, aquí viene el golpe bajo. A pesar de todos esos esfuerzos y decomisos históricos, la cifra de homicidios sigue siendo preocupante. Según el ministro Mario Zamora, estamos casi igualitos que el año pasado, con solo tres asesinatos menos. ¡Menuda vara! Esto demuestra que todavía tenemos mucho camino por recorrer para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos.
Zamora mismo reconoció que la mayoría de estos crímenes están relacionados con las bandas organizadas que operan principalmente en la provincia de San José. Ahí sí que tenemos un problema serio, porque esos tipos no bajan los brazos y siguen causando pena y sufrimiento. Hay que apretarlos hasta sacarle la última gota de sudor, diay.
Lo positivo es que la colaboración con la DEA se ha fortalecido considerablemente. Pasamos de 13 operaciones conjuntas en 2024 a 25 en 2025. Esto significa que podemos contar con el apoyo internacional para combatir el narcotráfico y otros delitos transnacionales. Una mano amiga nunca viene mal, especialmente cuando la situación se pone complicada. Se agradece el apoyo de nuestros vecinos del norte.
En fin, el 2025 ha sido un año de contrastes. Por un lado, hemos visto avances significativos en materia de seguridad; por otro, los homicidios siguen siendo una espina clavada en nuestra sociedad. ¿Será posible mantener este ritmo de decomisos mientras logramos reducir drásticamente la violencia en nuestras calles? ¿Creen que la estrategia actual es suficiente o necesitamos cambios profundos en la forma en que abordamos la seguridad pública en Costa Rica?
Según los datos que nos mandaron, los decomisos de drogas y armas pesadas se dispararon como cohete. Las autoridades dicen que han estado trabajando duro, haciendo operativos a diestra y siniestra, tanto en tierra como en mar y aire. Eso sí, resalta que la cantidad de allanamientos también aumentó, lo que indica que están buscando dónde se esconden los peces gordos, esos que joden la tranquilidad del país.
Pero la vaina más llamativa es lo de las armas. Antes, apenas agarraban unas cuantas AR-15, como máximo 23. Ahora, ¡quítate las gorras!, van 45. Y parece que estas cositas no son precisamente compradas en la pulpería de la esquina, sino que vienen desde México, con esos grupazos criminales que andan haciendo desmadre por allá. ¡Qué bronca!
Para darle más sabor a la sopa, nos comentan que se han intensificado los patrullajes a nivel nacional. Están revisando bien toda la costa, los cielos y las fronteras. Se nota que quieren ponerle cortapipo a cualquier intento de ingresar sustancias ilícitas o armas peligrosas al país. ¡Así se hace, mae!
Sin embargo, aquí viene el golpe bajo. A pesar de todos esos esfuerzos y decomisos históricos, la cifra de homicidios sigue siendo preocupante. Según el ministro Mario Zamora, estamos casi igualitos que el año pasado, con solo tres asesinatos menos. ¡Menuda vara! Esto demuestra que todavía tenemos mucho camino por recorrer para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos.
Zamora mismo reconoció que la mayoría de estos crímenes están relacionados con las bandas organizadas que operan principalmente en la provincia de San José. Ahí sí que tenemos un problema serio, porque esos tipos no bajan los brazos y siguen causando pena y sufrimiento. Hay que apretarlos hasta sacarle la última gota de sudor, diay.
Lo positivo es que la colaboración con la DEA se ha fortalecido considerablemente. Pasamos de 13 operaciones conjuntas en 2024 a 25 en 2025. Esto significa que podemos contar con el apoyo internacional para combatir el narcotráfico y otros delitos transnacionales. Una mano amiga nunca viene mal, especialmente cuando la situación se pone complicada. Se agradece el apoyo de nuestros vecinos del norte.
En fin, el 2025 ha sido un año de contrastes. Por un lado, hemos visto avances significativos en materia de seguridad; por otro, los homicidios siguen siendo una espina clavada en nuestra sociedad. ¿Será posible mantener este ritmo de decomisos mientras logramos reducir drásticamente la violencia en nuestras calles? ¿Creen que la estrategia actual es suficiente o necesitamos cambios profundos en la forma en que abordamos la seguridad pública en Costa Rica?