¡Aguántate, parce! La cosa está picada con Laura Fernández y los bloqueos en Instagram. Resulta que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) le ha pedido cuentas a la aspirante a la presidencia por el PPSO, Laura Fernández, y a su campaña por silenciar a la creadora de contenido Mia Fink. Esto del TSE metiéndose en temas de redes sociales, diay, nunca había visto algo así tan claro.
Todo empezó hace unas semanas cuando Mia Fink, una estudiante de Derecho bastante conocida en redes por sus críticas hacia las decisiones de la candidata Fernández, se encontró bloqueada en la plataforma. Fink no tardó en levantar la voz y presentar un recurso de amparo electoral, argumentando que este tipo de acciones vulneran el derecho a la información y la libertad de expresión, derechos fundamentales en cualquier campaña democrática. Parece que a algunos les cuesta aceptar que no todo el mundo va a estar de acuerdo con ellos, ¿eh?
Al parecer, el recurso de Fink no es un caso aislado, ¡qué torta! Resulta que hay varias otras personas que también alegan haber sido bloqueadas por Fernández en sus redes sociales. Un ciudadano de apellido Villegas Batista incluso ha radicado otra denuncia ante el TSE, aunque esta aún está en fase de análisis de admisibilidad. Andréi Cambronero, del TSE, nos confirma esto. Parece que la candidata Fernández tiene una mancha negra en el manejo de sus redes, y eso le puede salir caro en esta contienda electoral.
Lo que más preocupa es el precedente que esto podría sentar. Como bien señala Fink, “no es mi caso solamente”, y confía en que el TSE intervenga para evitar que otros candidatos recurran a tácticas similares para acallar voces críticas. La idea es clara: en una democracia, todos tienen derecho a expresar sus opiniones, por muy disidentes que sean. No puede ser que te bloqueen solo por hacer preguntas, ¡eso es censura!
Recordemos que ya hubo casos similares en campañas anteriores. Por ejemplo, durante la elección del 2018, Juan Diego Castro, entonces candidato del PIN, bloqueó al periodista David Delgado en Twitter. En esa ocasión, el TSE declaró el recurso sin lugar, pero parece que la historia se está repitiendo, y ahora el tema ha escalado a un nivel superior con este recurso de amparo electoral.
Incluso, la ministra de Salud y vicepresidenta, Mary Munive, recibió una orden de la Sala Constitucional en 2024 para desbloquear a un ciudadano que la cuestionaba en Facebook sobre políticas de salud pública. ¿Será que estos políticos no aprenden la lección? Utilizar plataformas públicas para interactuar con la ciudadanía implica asumir un compromiso de apertura y respeto al diálogo. Que tengan cuidado, porque la población está harta de esas broncas.
Intentamos contactar a Francisco Gamboa, jefe de campaña de Fernández, para obtener su versión de los hechos, pero hasta el momento no hemos tenido éxito. Esto levanta sospechas, parce. Cuando no quieres hablar, es porque estás escondiendo algo, ¿verdad? Las elecciones son una competencia transparente, y tratar de ocultar información solo alimenta las malas aguas y genera más interrogantes. Además, parece que siguen arrastrando el pasado con los bloqueos, ni siquiera han aprendido de los tropiezos pasados en cuanto a esto.
Esta situación plantea una pregunta fundamental: ¿hasta dónde pueden llegar los candidatos a restringir la participación ciudadana en las redes sociales durante una campaña electoral? ¿Debería existir una regulación específica para evitar abusos y garantizar un debate público sano y plural? ¡Dime tú, qué piensas al respecto, compa! Comenta abajo y hagamos un buen debate sobre el tema.
Todo empezó hace unas semanas cuando Mia Fink, una estudiante de Derecho bastante conocida en redes por sus críticas hacia las decisiones de la candidata Fernández, se encontró bloqueada en la plataforma. Fink no tardó en levantar la voz y presentar un recurso de amparo electoral, argumentando que este tipo de acciones vulneran el derecho a la información y la libertad de expresión, derechos fundamentales en cualquier campaña democrática. Parece que a algunos les cuesta aceptar que no todo el mundo va a estar de acuerdo con ellos, ¿eh?
Al parecer, el recurso de Fink no es un caso aislado, ¡qué torta! Resulta que hay varias otras personas que también alegan haber sido bloqueadas por Fernández en sus redes sociales. Un ciudadano de apellido Villegas Batista incluso ha radicado otra denuncia ante el TSE, aunque esta aún está en fase de análisis de admisibilidad. Andréi Cambronero, del TSE, nos confirma esto. Parece que la candidata Fernández tiene una mancha negra en el manejo de sus redes, y eso le puede salir caro en esta contienda electoral.
Lo que más preocupa es el precedente que esto podría sentar. Como bien señala Fink, “no es mi caso solamente”, y confía en que el TSE intervenga para evitar que otros candidatos recurran a tácticas similares para acallar voces críticas. La idea es clara: en una democracia, todos tienen derecho a expresar sus opiniones, por muy disidentes que sean. No puede ser que te bloqueen solo por hacer preguntas, ¡eso es censura!
Recordemos que ya hubo casos similares en campañas anteriores. Por ejemplo, durante la elección del 2018, Juan Diego Castro, entonces candidato del PIN, bloqueó al periodista David Delgado en Twitter. En esa ocasión, el TSE declaró el recurso sin lugar, pero parece que la historia se está repitiendo, y ahora el tema ha escalado a un nivel superior con este recurso de amparo electoral.
Incluso, la ministra de Salud y vicepresidenta, Mary Munive, recibió una orden de la Sala Constitucional en 2024 para desbloquear a un ciudadano que la cuestionaba en Facebook sobre políticas de salud pública. ¿Será que estos políticos no aprenden la lección? Utilizar plataformas públicas para interactuar con la ciudadanía implica asumir un compromiso de apertura y respeto al diálogo. Que tengan cuidado, porque la población está harta de esas broncas.
Intentamos contactar a Francisco Gamboa, jefe de campaña de Fernández, para obtener su versión de los hechos, pero hasta el momento no hemos tenido éxito. Esto levanta sospechas, parce. Cuando no quieres hablar, es porque estás escondiendo algo, ¿verdad? Las elecciones son una competencia transparente, y tratar de ocultar información solo alimenta las malas aguas y genera más interrogantes. Además, parece que siguen arrastrando el pasado con los bloqueos, ni siquiera han aprendido de los tropiezos pasados en cuanto a esto.
Esta situación plantea una pregunta fundamental: ¿hasta dónde pueden llegar los candidatos a restringir la participación ciudadana en las redes sociales durante una campaña electoral? ¿Debería existir una regulación específica para evitar abusos y garantizar un debate público sano y plural? ¡Dime tú, qué piensas al respecto, compa! Comenta abajo y hagamos un buen debate sobre el tema.