¡Ay, Dios mío! Esto del caso de Stella Chinchilla se puso más caliente que gallina pochada. El candidato del PLN, Álvaro Ramos, no tardó en echarle salsa al asunto, acusando al gobierno de buscarle la quinta pata al gato a la comunicadora. Parece que el bicho se les atragantó con lo que dijo Doña Stella, ¿verdad?
Como bien saben los que andamos al día, la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS) presentó una denuncia contra Stella por una supuesta amenaza al Presidente Chaves. Un brete, porque la DIS debería estar detrás de los verdaderos delincuentes, esos que roban a don nadie, en lugar de andar persiguiendo a quien no está de acuerdo con el gobierno. ¡Qué pena!
Pero Ramos no se quedó ahí. Le recordó al país cómo el gobierno ha ido jugando sucio en otras ocasiones, desde la subasta de frecuencias, donde intentaron ahogar a las emisoras independientes, hasta el reciente lío con el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y sus problemas con menores de edad. Otro capítulo más en esta novela interminable, parece.
“Otra vez se repite la historia”, sentenció Ramos con cara de pocos amigos. “Usan la DIS como si fuera una policía política, para perseguir a quienes les incomodan”. El mae hizo hincapié en que este tipo de acciones son peligrosas y amenazan la libertad de expresión en el país, nuestra mayor ganga, como dicen por acá.
Y vaya que la van a tener difícil justificarlo. Según fuentes cercanas, los pantallazos de WhatsApp que circulan parecen más un chururrisón que otra cosa. ¿Quién armó semejanta vaina? Lo cierto es que la credibilidad del gobierno ya está dando tumbos. Ya ni nos extrañamos, pero esto va escalando….
Ramos también aprovechó la oportunidad para lanzar una indirecta a sus adversarios políticos, diciendo que él se metió en esto para defender la libertad de la gente y que no permitirá que se silencie a nadie, ni siquiera a quienes tengan ideas diferentes a las suyas. Un buen punto a favor, para ganarse el cariño de los que estamos cansados de tanto atropello.
En resumen, la cosa pinta feísima para el gobierno. Se les complica el panorama con cada declaración que sale a la luz. Las encuestas quizás no reflejen todavía todo el alcance de este escándalo, pero la temperatura política está que arde, y la opinión pública se siente cada vez más desconectada. Parece que la miel se les amargó en la boca…
Ahora sí, queridos lectores del Foro: ¿creen que el gobierno realmente se excedió en este caso de Stella Chinchilla, o simplemente estamos ante una exageración mediática? ¿Y qué tan preocupantes consideran estos intentos por controlar la información en Costa Rica? ¡Déjenme sus opiniones!
Como bien saben los que andamos al día, la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS) presentó una denuncia contra Stella por una supuesta amenaza al Presidente Chaves. Un brete, porque la DIS debería estar detrás de los verdaderos delincuentes, esos que roban a don nadie, en lugar de andar persiguiendo a quien no está de acuerdo con el gobierno. ¡Qué pena!
Pero Ramos no se quedó ahí. Le recordó al país cómo el gobierno ha ido jugando sucio en otras ocasiones, desde la subasta de frecuencias, donde intentaron ahogar a las emisoras independientes, hasta el reciente lío con el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y sus problemas con menores de edad. Otro capítulo más en esta novela interminable, parece.
“Otra vez se repite la historia”, sentenció Ramos con cara de pocos amigos. “Usan la DIS como si fuera una policía política, para perseguir a quienes les incomodan”. El mae hizo hincapié en que este tipo de acciones son peligrosas y amenazan la libertad de expresión en el país, nuestra mayor ganga, como dicen por acá.
Y vaya que la van a tener difícil justificarlo. Según fuentes cercanas, los pantallazos de WhatsApp que circulan parecen más un chururrisón que otra cosa. ¿Quién armó semejanta vaina? Lo cierto es que la credibilidad del gobierno ya está dando tumbos. Ya ni nos extrañamos, pero esto va escalando….
Ramos también aprovechó la oportunidad para lanzar una indirecta a sus adversarios políticos, diciendo que él se metió en esto para defender la libertad de la gente y que no permitirá que se silencie a nadie, ni siquiera a quienes tengan ideas diferentes a las suyas. Un buen punto a favor, para ganarse el cariño de los que estamos cansados de tanto atropello.
En resumen, la cosa pinta feísima para el gobierno. Se les complica el panorama con cada declaración que sale a la luz. Las encuestas quizás no reflejen todavía todo el alcance de este escándalo, pero la temperatura política está que arde, y la opinión pública se siente cada vez más desconectada. Parece que la miel se les amargó en la boca…
Ahora sí, queridos lectores del Foro: ¿creen que el gobierno realmente se excedió en este caso de Stella Chinchilla, o simplemente estamos ante una exageración mediática? ¿Y qué tan preocupantes consideran estos intentos por controlar la información en Costa Rica? ¡Déjenme sus opiniones!