¡Ay, Dios mío! Resulta que el gran día de la 'primera piedra' del nuevo centro carcelario, el famoso Cacco, fue más bien un maje fiasco. Con tanto bombo y platillo, con el mismísimo Bukele de visita… y al final, nada de ceremonia. Parece que la celebración se les olvidó, o ¿será que andan buscando excusas pa’ evitar echarle mano al brete?
Todo empezó con la promesa de un acto histórico, una muestra del compromiso del gobierno con la seguridad nacional. Propaganda a tope, con mensajes repetidos hasta la saciedad: 'Día histórico: acompañemos a colocar la primera piedra del Cacco'. Parecía que iban a inaugurar otra central hidroeléctrica, tanta pompa y circunstancia tenían montada. Pero la verdad salió a relucir como el sol en marzo: el presidente Bukele llegó, dio su discursito, se quedó a fumar un cigarrillo y se fue.
Y ahí quedó la cosa, ¿eh? Ni siquiera se dignó a darle una ojada al terreno, ni a ver dónde van a levantar semejante cargamento de concreto. Lo peor es que, con esto, el plazo de los 195 días para terminar la obra se va directamente al traste. Porque, vamos, si no pusieron la primera piedra, ¿cómo esperan empezar a construir? Un verdadero despiste, mae. Un descuido monumental que nos hace preguntarnos qué tan preparados están estos señores para manejar temas serios como este.
La empresa contratista, Edificar, apenas anda moviendo tierras, y parece que a paso de tortuga. Dicen que tienen planificado hacer trabajos de movimiento de tierra durante 90 días, y que “otras cosas” también están haciendo... ¿Qué otras cosas? ¿Un concurso de baile en medio de la obra? Porque, honestamente, no se ve mucho progreso por esos lados. Uno esperaría que, con semejante inversión – 21 mil millones de colones, ¡una chimba de plata! – estuvieran trabajando a marchas forzadas.
Lo más gracioso de todo es que el viceministro de Justicia, Nils Ching, tuvo que salir a justificar el rollo, explicando que la visita de Bukele fue ‘simbólica’ y que ‘los 195 días empiezan a correr luego del movimiento de tierras’. ¡Simbolismo! Como si un símbolo fuera a construir una cárcel. Parece que prefieren echarle la culpa al terreno, que tarda tanto en prepararse. ¡Qué sal! En lugar de asumir la responsabilidad de haber metido la pata hasta el cuello con este asunto.
Y ni hablar del ministro Gerald Campos, que se escondió como si tuviera peste. Mandó a decir que todas las consultas debían dirigirse al Consejo de Gobierno. ¡Venga, pues! A mandar al diablo la transparencia y la rendición de cuentas. Este caso me recuerda a aquella vez que mi abuela intentó preparar tamales con harina de trigo… ¡qué torta! Todo salió bizco y sin sabor.
Pero lo más preocupante es que todo esto ocurre a pocos días de las elecciones. No es casualidad que hayan intensificado el empuje a esta obra justo ahora. Parece que buscan quedar bien ante la galería, aunque sea a costa de meter la gamba. Recordamos que desde 2022 ya sabían del colapso del sistema penitenciario, pero decidieron actuar ahora, en plena campaña electoral. Una estrategia política barata y poco ética, que demuestra la falta de visión de largo plazo de esta administración.
Entonces, compatriotas, díganme: ¿creen que este retraso en la construcción del Cacco es simplemente un despiste administrativo, o estamos frente a una jugada política más para ganar votos? ¿Y cómo ven este gasto millonario en medio de una crisis económica que afecta a tantas familias en nuestro país? ¡Vamos a debatir!
Todo empezó con la promesa de un acto histórico, una muestra del compromiso del gobierno con la seguridad nacional. Propaganda a tope, con mensajes repetidos hasta la saciedad: 'Día histórico: acompañemos a colocar la primera piedra del Cacco'. Parecía que iban a inaugurar otra central hidroeléctrica, tanta pompa y circunstancia tenían montada. Pero la verdad salió a relucir como el sol en marzo: el presidente Bukele llegó, dio su discursito, se quedó a fumar un cigarrillo y se fue.
Y ahí quedó la cosa, ¿eh? Ni siquiera se dignó a darle una ojada al terreno, ni a ver dónde van a levantar semejante cargamento de concreto. Lo peor es que, con esto, el plazo de los 195 días para terminar la obra se va directamente al traste. Porque, vamos, si no pusieron la primera piedra, ¿cómo esperan empezar a construir? Un verdadero despiste, mae. Un descuido monumental que nos hace preguntarnos qué tan preparados están estos señores para manejar temas serios como este.
La empresa contratista, Edificar, apenas anda moviendo tierras, y parece que a paso de tortuga. Dicen que tienen planificado hacer trabajos de movimiento de tierra durante 90 días, y que “otras cosas” también están haciendo... ¿Qué otras cosas? ¿Un concurso de baile en medio de la obra? Porque, honestamente, no se ve mucho progreso por esos lados. Uno esperaría que, con semejante inversión – 21 mil millones de colones, ¡una chimba de plata! – estuvieran trabajando a marchas forzadas.
Lo más gracioso de todo es que el viceministro de Justicia, Nils Ching, tuvo que salir a justificar el rollo, explicando que la visita de Bukele fue ‘simbólica’ y que ‘los 195 días empiezan a correr luego del movimiento de tierras’. ¡Simbolismo! Como si un símbolo fuera a construir una cárcel. Parece que prefieren echarle la culpa al terreno, que tarda tanto en prepararse. ¡Qué sal! En lugar de asumir la responsabilidad de haber metido la pata hasta el cuello con este asunto.
Y ni hablar del ministro Gerald Campos, que se escondió como si tuviera peste. Mandó a decir que todas las consultas debían dirigirse al Consejo de Gobierno. ¡Venga, pues! A mandar al diablo la transparencia y la rendición de cuentas. Este caso me recuerda a aquella vez que mi abuela intentó preparar tamales con harina de trigo… ¡qué torta! Todo salió bizco y sin sabor.
Pero lo más preocupante es que todo esto ocurre a pocos días de las elecciones. No es casualidad que hayan intensificado el empuje a esta obra justo ahora. Parece que buscan quedar bien ante la galería, aunque sea a costa de meter la gamba. Recordamos que desde 2022 ya sabían del colapso del sistema penitenciario, pero decidieron actuar ahora, en plena campaña electoral. Una estrategia política barata y poco ética, que demuestra la falta de visión de largo plazo de esta administración.
Entonces, compatriotas, díganme: ¿creen que este retraso en la construcción del Cacco es simplemente un despiste administrativo, o estamos frente a una jugada política más para ganar votos? ¿Y cómo ven este gasto millonario en medio de una crisis económica que afecta a tantas familias en nuestro país? ¡Vamos a debatir!