Maes, agarren silla porque este arroz ya se estaba cocinando y parece que se volvió a ahumar. Resulta que en el partido Pueblo Soberano, la cosa está tan movida que van a tener que hacer una segunda vuelta, pero no de elecciones, sino de su propia Asamblea Nacional para ratificar a los candidatos a diputados. Sí, así como lo leen. El domingo 7 de septiembre (o el 14, si la primera fecha no cuaja) tienen que volver a reunirse para, básicamente, bendecir las mismas candidaturas que ya habían anunciado. ¡Qué despiche!
La versión oficial, según Francisco Gamboa, que es el secretario del partido y también le apunta a la vicepresidencia, es que esta nueva asamblea es meramente "preventiva". Una jugada de ajedrez, dicen ellos, para curarse en salud por unos recursos que andan volando en el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Pero diay, uno que ya tiene colmillo en la política tica sabe que cuando un partido dice "preventivo", lo que en realidad quiere decir es "nos jalamos una torta y hay que arreglarla antes de que el TSE nos pegue el regaño". Es como cuando uno le dice a la mamá que "preventivamente" va a limpiar el cuarto, justo después de haber quebrado un adorno.
El meollo del asunto, la vara que tiene todo este enredo, viene de Alajuela y Heredia. Justo ahí, donde pusieron a dos de sus figuras más mediáticas: José Miguel Villalobos, el abogado personal del presi Chaves, y Marta Esquivel, la ex jefa de la Caja. El problema es que dos señoras, Iliana Ruiz y Xinia Molina, levantaron la mano y dijeron: "¡Un momentito! Aquí nosotras queríamos participar". Cuentan que pagaron la cuota, cumplieron los requisitos y todo el chunche, pero que de un pronto a otro les pegaron una llamada para decirles que muchas gracias, pero que sus nombres ni siquiera iban a llegar a la votación. O sea, las sacaron de la carrera antes de que sonara el disparo de salida.
Obviamente, las señoras no se quedaron de brazos cruzados y presentaron recursos de amparo, y esa es la brasa que Pueblo Soberano tiene ahora en la mano. La jugada de la nueva asamblea, con votación secreta y toda la cosa como ahora promete la presidenta del partido, Mayuli Ortega, huele a un intento desesperado por apagar el incendio. Es, en otras palabras, un reconocimiento tácito de que el primer proceso tuvo más huecos que un colador. Ahora tienen que asegurarse de que todo se vea legítimo, transparente y sin "mano peluda", para que cuando el TSE revise, no les anulen todo el brete y queden haciendo un papelón a nivel nacional.
El fondo de todo esto va más allá de un simple enredo administrativo. Pone sobre la mesa serias dudas sobre la democracia interna del partido que, irónicamente, se llama Pueblo Soberano. ¿Cómo se puede hablar de soberanía popular si, presuntamente, se le cierra la puerta en la cara a precandidatas que cumplieron con las reglas del juego? Este segundo round de la asamblea no es solo un trámite; es una prueba de fuego. Están obligados a demostrar que su casa está en orden, porque si ni siquiera pueden organizar una elección interna sin que les salte la liebre, ¿qué se puede esperar para el 2026? Queda claro que una cosa es el discurso y otra muy distinta la realidad del día a día en la política. ¡Qué sal!
Ahora la pregunta del millón, maes: ¿Ustedes creen que esto es solo una torta de novatos, un simple enredo administrativo que se arregla con repetir la votación? ¿O es una señal de que en Pueblo Soberano las decisiones se toman a dedo desde arriba y lo de la "asamblea" es puro teatro? ¡Los leo en los comentarios!
La versión oficial, según Francisco Gamboa, que es el secretario del partido y también le apunta a la vicepresidencia, es que esta nueva asamblea es meramente "preventiva". Una jugada de ajedrez, dicen ellos, para curarse en salud por unos recursos que andan volando en el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Pero diay, uno que ya tiene colmillo en la política tica sabe que cuando un partido dice "preventivo", lo que en realidad quiere decir es "nos jalamos una torta y hay que arreglarla antes de que el TSE nos pegue el regaño". Es como cuando uno le dice a la mamá que "preventivamente" va a limpiar el cuarto, justo después de haber quebrado un adorno.
El meollo del asunto, la vara que tiene todo este enredo, viene de Alajuela y Heredia. Justo ahí, donde pusieron a dos de sus figuras más mediáticas: José Miguel Villalobos, el abogado personal del presi Chaves, y Marta Esquivel, la ex jefa de la Caja. El problema es que dos señoras, Iliana Ruiz y Xinia Molina, levantaron la mano y dijeron: "¡Un momentito! Aquí nosotras queríamos participar". Cuentan que pagaron la cuota, cumplieron los requisitos y todo el chunche, pero que de un pronto a otro les pegaron una llamada para decirles que muchas gracias, pero que sus nombres ni siquiera iban a llegar a la votación. O sea, las sacaron de la carrera antes de que sonara el disparo de salida.
Obviamente, las señoras no se quedaron de brazos cruzados y presentaron recursos de amparo, y esa es la brasa que Pueblo Soberano tiene ahora en la mano. La jugada de la nueva asamblea, con votación secreta y toda la cosa como ahora promete la presidenta del partido, Mayuli Ortega, huele a un intento desesperado por apagar el incendio. Es, en otras palabras, un reconocimiento tácito de que el primer proceso tuvo más huecos que un colador. Ahora tienen que asegurarse de que todo se vea legítimo, transparente y sin "mano peluda", para que cuando el TSE revise, no les anulen todo el brete y queden haciendo un papelón a nivel nacional.
El fondo de todo esto va más allá de un simple enredo administrativo. Pone sobre la mesa serias dudas sobre la democracia interna del partido que, irónicamente, se llama Pueblo Soberano. ¿Cómo se puede hablar de soberanía popular si, presuntamente, se le cierra la puerta en la cara a precandidatas que cumplieron con las reglas del juego? Este segundo round de la asamblea no es solo un trámite; es una prueba de fuego. Están obligados a demostrar que su casa está en orden, porque si ni siquiera pueden organizar una elección interna sin que les salte la liebre, ¿qué se puede esperar para el 2026? Queda claro que una cosa es el discurso y otra muy distinta la realidad del día a día en la política. ¡Qué sal!
Ahora la pregunta del millón, maes: ¿Ustedes creen que esto es solo una torta de novatos, un simple enredo administrativo que se arregla con repetir la votación? ¿O es una señal de que en Pueblo Soberano las decisiones se toman a dedo desde arriba y lo de la "asamblea" es puro teatro? ¡Los leo en los comentarios!