Maes, pónganse cómodos porque el chisme internacional está bueno. Resulta que esta semana una corte federal de apelaciones allá en Gringolandia, de esas con jueces serios y pelucas imaginarias, le acaba de dar un estatequieto legal a Donald Trump. El veredicto, en resumidas cuentas, es que una buena parte de los aranceles que el mae impuso cuando estaba en la silla presidencial son, y cito, “ilegales”. Uno lee eso y lo primero que piensa es: “¡Listo, se acabó el abuso, a exportar se ha dicho!”. Pero diay, como todo en esta vida, la procesión va por dentro y la vara es mucho más enredada de lo que parece.
Antes de que alguien destape la birra de la celebración, vamos con la letra menuda, que es donde el diablo esconde los detalles. El fallo, aunque es un gane simbólico, no es una victoria definitiva. Para empezar, la implementación de esta decisión no es inmediata; los aranceles se mantienen firmes hasta mediados de octubre. Y para ponerle más drama al asunto, este resultado todavía puede ser apelado ante la Corte Suprema de Estados Unidos, el mero mero tribunal. O sea, esta novela todavía tiene varios capítulos pendientes. Nuestro Ministerio de Comercio Exterior (Comex), fiel a su estilo diplomático, salió con un comunicado más escueto que mensaje de texto de mi tata, diciendo que están “monitoreando de cerca” el proceso. Típico, ¿verdad? No se van a mojar el trasero hasta que no haya nada escrito en piedra.
Pero, ¿cómo fue que llegamos a este despiche para empezar? Hay que recordar que Trump, para justificar este sablazo a las importaciones de medio mundo (incluido nuestro 15%), se amparó en una declaratoria de “emergencia nacional”. Básicamente, dijo que la situación lo ameritaba y punto. Lo que esta corte de apelaciones le está diciendo ahora es que se jaló una torta. Según los jueces, la ley le da al presi gringo un montón de poderes en una emergencia, pero en ninguna parte del manual dice que puede inventarse impuestos y aranceles de la nada. Es el equivalente legal a que un árbitro le diga: “Mae, muy capitán del equipo y todo, pero usted no puede cambiar las reglas a medio partido”.
Y como era de esperarse, el protagonista del show no se iba a quedar callado. Fiel a su estilo, Trump corrió a su plataforma Truth Social a patalear, diciendo que el fallo es “incorrecto” y que al final “Estados Unidos de América ganará”. Agregó, para que a nadie se le olvide quién manda en su universo, que “todos los aranceles siguen vigentes”. No esperábamos menos. Es parte del personaje; si la realidad no se ajusta a su narrativa, peor para la realidad. Lo que sí es cierto es que su amenaza de llevar el caso hasta las últimas consecuencias es real y tiene el poder para entrabar esta vara por un buen rato más.
Al final del día, ¿qué significa todo este enredo para nosotros aquí en Tiquicia? Significa que, por ahora, nos toca seguir pagando ese 15% de recargo en un montón de productos que mandamos para allá. Este fallo es una luz de esperanza, una posibilidad de que se revierta una medida que a todas luces era arbitraria y nos ha afectado el brete a muchos. Pero de ahí a que se concrete, hay un trecho larguísimo. Comex dice que monitorea, Trump dice que va a ganar y mientras tanto, los productores y exportadores ticos siguen haciendo números para ver cómo sobreviven. Es el clásico “vamos viendo” que tanto nos caracteriza, pero a escala internacional.
Así que, maes, la pregunta queda en el aire: ¿Creen que al final este fallo judicial se mantenga y nos beneficie, o la apelación de Trump terminará dejando todo en las mismas? ¿Está bien la posición tan cautelosa de Comex o deberían estar haciendo más bulla?
Antes de que alguien destape la birra de la celebración, vamos con la letra menuda, que es donde el diablo esconde los detalles. El fallo, aunque es un gane simbólico, no es una victoria definitiva. Para empezar, la implementación de esta decisión no es inmediata; los aranceles se mantienen firmes hasta mediados de octubre. Y para ponerle más drama al asunto, este resultado todavía puede ser apelado ante la Corte Suprema de Estados Unidos, el mero mero tribunal. O sea, esta novela todavía tiene varios capítulos pendientes. Nuestro Ministerio de Comercio Exterior (Comex), fiel a su estilo diplomático, salió con un comunicado más escueto que mensaje de texto de mi tata, diciendo que están “monitoreando de cerca” el proceso. Típico, ¿verdad? No se van a mojar el trasero hasta que no haya nada escrito en piedra.
Pero, ¿cómo fue que llegamos a este despiche para empezar? Hay que recordar que Trump, para justificar este sablazo a las importaciones de medio mundo (incluido nuestro 15%), se amparó en una declaratoria de “emergencia nacional”. Básicamente, dijo que la situación lo ameritaba y punto. Lo que esta corte de apelaciones le está diciendo ahora es que se jaló una torta. Según los jueces, la ley le da al presi gringo un montón de poderes en una emergencia, pero en ninguna parte del manual dice que puede inventarse impuestos y aranceles de la nada. Es el equivalente legal a que un árbitro le diga: “Mae, muy capitán del equipo y todo, pero usted no puede cambiar las reglas a medio partido”.
Y como era de esperarse, el protagonista del show no se iba a quedar callado. Fiel a su estilo, Trump corrió a su plataforma Truth Social a patalear, diciendo que el fallo es “incorrecto” y que al final “Estados Unidos de América ganará”. Agregó, para que a nadie se le olvide quién manda en su universo, que “todos los aranceles siguen vigentes”. No esperábamos menos. Es parte del personaje; si la realidad no se ajusta a su narrativa, peor para la realidad. Lo que sí es cierto es que su amenaza de llevar el caso hasta las últimas consecuencias es real y tiene el poder para entrabar esta vara por un buen rato más.
Al final del día, ¿qué significa todo este enredo para nosotros aquí en Tiquicia? Significa que, por ahora, nos toca seguir pagando ese 15% de recargo en un montón de productos que mandamos para allá. Este fallo es una luz de esperanza, una posibilidad de que se revierta una medida que a todas luces era arbitraria y nos ha afectado el brete a muchos. Pero de ahí a que se concrete, hay un trecho larguísimo. Comex dice que monitorea, Trump dice que va a ganar y mientras tanto, los productores y exportadores ticos siguen haciendo números para ver cómo sobreviven. Es el clásico “vamos viendo” que tanto nos caracteriza, pero a escala internacional.
Así que, maes, la pregunta queda en el aire: ¿Creen que al final este fallo judicial se mantenga y nos beneficie, o la apelación de Trump terminará dejando todo en las mismas? ¿Está bien la posición tan cautelosa de Comex o deberían estar haciendo más bulla?