Maes, hay que hablar de una vara seria, de esas que le amargan a uno el gallo pinto. Acaba de salir del horno un estudio de la gente de ACIB-FUNIN, y para serles franco, los resultados son como para sentarse a pensar. La investigación básicamente dibujó un mapa del cáncer gástrico en Costa Rica, y vieran el despiche que encontró: resulta que ser de una zona u otra del país podría, literalmente, costarle la vida a uno. Así de crudo y así de real.
Pongámosle nombre y apellido al asunto. Si usted vive en Puriscal, Hojancha, Acosta, Dota, León Cortés, Alvarado o Jiménez, ponga atención. Estos cantones son la "zona roja" del cáncer de estómago en Tiquicia. Mientras el promedio nacional de muertes es de 14 por cada 100.000 habitantes, en estas zonas la cifra se dispara a más de 20. ¡Qué torta! Según los mismos investigadores, como la doctora Loretto Carvajal, históricamente las zonas montañosas de Latinoamérica presentan este patrón, pero la ciencia todavía no tiene el "porqué" exacto. Esto nos deja claro que todavía hay un montón de brete por hacer para entender qué factores específicos de estas comunidades están disparando el riesgo.
Y aquí es donde la vara se pone color de hormiga. Uno lee que en las últimas tres décadas las tasas han bajado y piensa: "¡diay, qué chiva!". Y sí, es una buena noticia que el riesgo individual sea menor. El problema, maes, es el panorama a futuro. El mismo estudio nos tira una advertencia que es un baldazo de agua fría: para el año 2050, el número de muertes podría aumentar hasta en un 200%. ¿La razón? El envejecimiento de la población. Para ponerlo en buen tico: aunque el riesgo por persona ha bajado, el problema es que como pueblo nos estamos poniendo más rucos, y este cáncer ataca con más ganas a los adultos mayores. Estamos hablando de que podríamos pasar de las cifras actuales a entre 800 y 900 fallecimientos al año. Una salvajada.
Claro, no todo es pesimismo. Los expertos dicen que la baja en las tasas se debe a mejoras en la higiene, menos fumado y, sobre todo, a la detección de esa bacteria silenciosa llamada Helicobacter pylori. Ese bichillo es el responsable de la mayoría de los casos y, para que se hagan una idea, se estima que un 70% de los ticos la andamos en la panza, muchas veces sin saberlo. Sin embargo, seguimos jalándonos una torta con otras varas: comemos un montón de sal, no le entramos tanto a los vegetales y quién sabe qué otros factores ambientales y genéticos influyen. La receta para no morirse de esto, según los que saben, es clara: detectar y tratar la bacteria, bajarle a la sal, subirle a la ensalada y hacerse chequeos a tiempo.
Al final, este estudio es más que un montón de números; es un mapa que nos grita en la cara dónde hay que poner las fichas y los recursos. La lección es que esta no es una bronca pareja para todo el país y que no podemos dormirnos en los laureles por las mejoras del pasado. La Caja y el Ministerio de Salud tienen un reto enorme para reforzar la prevención en esas comunidades de alto riesgo antes de que la bomba de tiempo demográfica nos explote en la cara. Diay, maes, ¿qué opinan? ¿Alguien de estas zonas ha visto algo, sabe de campañas de salud o siente que el tema se ignora por completo? ¿Qué creen que se puede hacer desde la comunidad para que esta vara no se vaya al traste?
Pongámosle nombre y apellido al asunto. Si usted vive en Puriscal, Hojancha, Acosta, Dota, León Cortés, Alvarado o Jiménez, ponga atención. Estos cantones son la "zona roja" del cáncer de estómago en Tiquicia. Mientras el promedio nacional de muertes es de 14 por cada 100.000 habitantes, en estas zonas la cifra se dispara a más de 20. ¡Qué torta! Según los mismos investigadores, como la doctora Loretto Carvajal, históricamente las zonas montañosas de Latinoamérica presentan este patrón, pero la ciencia todavía no tiene el "porqué" exacto. Esto nos deja claro que todavía hay un montón de brete por hacer para entender qué factores específicos de estas comunidades están disparando el riesgo.
Y aquí es donde la vara se pone color de hormiga. Uno lee que en las últimas tres décadas las tasas han bajado y piensa: "¡diay, qué chiva!". Y sí, es una buena noticia que el riesgo individual sea menor. El problema, maes, es el panorama a futuro. El mismo estudio nos tira una advertencia que es un baldazo de agua fría: para el año 2050, el número de muertes podría aumentar hasta en un 200%. ¿La razón? El envejecimiento de la población. Para ponerlo en buen tico: aunque el riesgo por persona ha bajado, el problema es que como pueblo nos estamos poniendo más rucos, y este cáncer ataca con más ganas a los adultos mayores. Estamos hablando de que podríamos pasar de las cifras actuales a entre 800 y 900 fallecimientos al año. Una salvajada.
Claro, no todo es pesimismo. Los expertos dicen que la baja en las tasas se debe a mejoras en la higiene, menos fumado y, sobre todo, a la detección de esa bacteria silenciosa llamada Helicobacter pylori. Ese bichillo es el responsable de la mayoría de los casos y, para que se hagan una idea, se estima que un 70% de los ticos la andamos en la panza, muchas veces sin saberlo. Sin embargo, seguimos jalándonos una torta con otras varas: comemos un montón de sal, no le entramos tanto a los vegetales y quién sabe qué otros factores ambientales y genéticos influyen. La receta para no morirse de esto, según los que saben, es clara: detectar y tratar la bacteria, bajarle a la sal, subirle a la ensalada y hacerse chequeos a tiempo.
Al final, este estudio es más que un montón de números; es un mapa que nos grita en la cara dónde hay que poner las fichas y los recursos. La lección es que esta no es una bronca pareja para todo el país y que no podemos dormirnos en los laureles por las mejoras del pasado. La Caja y el Ministerio de Salud tienen un reto enorme para reforzar la prevención en esas comunidades de alto riesgo antes de que la bomba de tiempo demográfica nos explote en la cara. Diay, maes, ¿qué opinan? ¿Alguien de estas zonas ha visto algo, sabe de campañas de salud o siente que el tema se ignora por completo? ¿Qué creen que se puede hacer desde la comunidad para que esta vara no se vaya al traste?