Maes, pónganle atención a esto porque la cosa está seria y más de uno podría tener el problema metido en la refri sin saberlo. Resulta que el almuerzo o la cena rápida de muchos se acaba de poner color de hormiga. El Ministerio de Salud acaba de soltar una bomba: encontraron Salmonella en las famosísimas tortas de res de la marca El Arreo. Sí, esas mismas que uno compra pensando que se está salvando la tanda. ¡Qué torta, literalmente! Uno ahí, todo feliz pensando en la hamburguesa del fin de semana, y ¡zas!, te sale con premio la carne. Definitivamente, qué sal los que ya se compraron el paquete grande en el súper.
La vara no es un simple chisme de pasillo, para nada. La alerta es oficial y viene con nombre y apellido. La gente de la Dirección de Regulación de Productos de Interés Sanitario fue clarísima: el problema está en el lote 2507250109, que tiene el registro sanitario A-CR22-02746. Así que lo primero que tienen que hacer es ir a revisar el congelador, mae. No es jugando. Los análisis los hizo la gente más carga en esa materia, el INCIENSA, y confirmaron que la bacteria anda campante en ese lote. O sea, esto incumple toda la normativa centroamericana de inocuidad. A la marca se le fue en todas y ahora tienen que correr a solucionar este despiche.
Y uno se pregunta, ¿cómo se dieron cuenta de semejante bronca? Diay, no fue que un mae se intoxicó y pegó el grito al cielo (aunque ojalá nadie haya llegado a eso). La contaminación la pescaron gracias a los muestreos que hace el mismo Ministerio de Salud en los supermercados. Es parte del brete de control de alimentos que tienen. Por un lado, qué bueno que anden en esas y se den cuenta, pero por otro, asusta pensar qué más podría estar pasando sin que lo sepamos. Apenas se confirmó el resultado, Salud se puso en contacto con la empresa y con SENASA para empezar a retirar todo el producto de ese lote del mercado. Ojalá lo hagan rápido y no quede ni una sola bolsa por ahí perdida en algún chinamo.
Ahora, vamos a lo que nos importa a todos: ¿qué hacemos? Las recomendaciones del Ministerio son de puro sentido común, pero nunca está de más repetirlas. Primero, si ven ese chunche con el número de lote que mencioné, ¡ni se les ocurra comprarlo! Segundo, si ya lo tienen en la casa, tienen dos opciones: lo botan a la basura o lo devuelven al lugar donde lo compraron para que les devuelvan la plata. Y la parte más delicada: si por mala suerte ya se comieron una de esas tortas y empiezan a sentirse mal –con síntomas como fiebre, diarrea, dolores de panza, de cabeza o vómitos– no lo piensen dos veces y jalen para el centro de salud más cercano. Es mejor pecar de exagerado que terminar con una salmonelosis bien fea.
Al final, toda esta vara nos deja pensando. Uno confía en marcas que llevan años en el mercado y da por un hecho que lo que compra es seguro. Este tipo de situaciones le quiebra la confianza a cualquiera y nos obliga a ser más paranoicos y a revisar hasta el último número en el empaque. Un error de estos no solo afecta la salud de la gente, sino que le pega durísimo a la reputación de una empresa. En fin, a cuidarse se ha dicho y a ponerle más ojo a lo que nos llevamos a la boca. Ahora les pregunto a ustedes, maes del foro: ¿este tipo de noticias les hace cambiar de marca para siempre o le darían una segunda oportunidad a la empresa si maneja bien la crisis? ¡Cuenten a ver qué piensan!
La vara no es un simple chisme de pasillo, para nada. La alerta es oficial y viene con nombre y apellido. La gente de la Dirección de Regulación de Productos de Interés Sanitario fue clarísima: el problema está en el lote 2507250109, que tiene el registro sanitario A-CR22-02746. Así que lo primero que tienen que hacer es ir a revisar el congelador, mae. No es jugando. Los análisis los hizo la gente más carga en esa materia, el INCIENSA, y confirmaron que la bacteria anda campante en ese lote. O sea, esto incumple toda la normativa centroamericana de inocuidad. A la marca se le fue en todas y ahora tienen que correr a solucionar este despiche.
Y uno se pregunta, ¿cómo se dieron cuenta de semejante bronca? Diay, no fue que un mae se intoxicó y pegó el grito al cielo (aunque ojalá nadie haya llegado a eso). La contaminación la pescaron gracias a los muestreos que hace el mismo Ministerio de Salud en los supermercados. Es parte del brete de control de alimentos que tienen. Por un lado, qué bueno que anden en esas y se den cuenta, pero por otro, asusta pensar qué más podría estar pasando sin que lo sepamos. Apenas se confirmó el resultado, Salud se puso en contacto con la empresa y con SENASA para empezar a retirar todo el producto de ese lote del mercado. Ojalá lo hagan rápido y no quede ni una sola bolsa por ahí perdida en algún chinamo.
Ahora, vamos a lo que nos importa a todos: ¿qué hacemos? Las recomendaciones del Ministerio son de puro sentido común, pero nunca está de más repetirlas. Primero, si ven ese chunche con el número de lote que mencioné, ¡ni se les ocurra comprarlo! Segundo, si ya lo tienen en la casa, tienen dos opciones: lo botan a la basura o lo devuelven al lugar donde lo compraron para que les devuelvan la plata. Y la parte más delicada: si por mala suerte ya se comieron una de esas tortas y empiezan a sentirse mal –con síntomas como fiebre, diarrea, dolores de panza, de cabeza o vómitos– no lo piensen dos veces y jalen para el centro de salud más cercano. Es mejor pecar de exagerado que terminar con una salmonelosis bien fea.
Al final, toda esta vara nos deja pensando. Uno confía en marcas que llevan años en el mercado y da por un hecho que lo que compra es seguro. Este tipo de situaciones le quiebra la confianza a cualquiera y nos obliga a ser más paranoicos y a revisar hasta el último número en el empaque. Un error de estos no solo afecta la salud de la gente, sino que le pega durísimo a la reputación de una empresa. En fin, a cuidarse se ha dicho y a ponerle más ojo a lo que nos llevamos a la boca. Ahora les pregunto a ustedes, maes del foro: ¿este tipo de noticias les hace cambiar de marca para siempre o le darían una segunda oportunidad a la empresa si maneja bien la crisis? ¡Cuenten a ver qué piensan!