Maes, la vara con Uber se puso seria. En serio. Aquel cuento de que son solo una “app de tecnología” y que los choferes son “socios colaboradores” independientes acaba de recibir un golpe que lo dejó viendo estrellitas. Resulta que este miércoles quedó en firme una sentencia que, para que me entiendan, le dice a Uber en la cara: “Nanai. Ese conductor que ustedes desconectaron no era un socio, era un empleado con todas las de la ley”. Y eso, compas, significa aguinaldo, vacaciones, cesantía y, la cereza del pastel, que la Caja le puede caer a cobrar las cuotas que nunca pagaron. ¡Qué torta se les armó!
Y no, no fue que el mae se ganó la lotto. Estamos hablando de que le tienen que soltar más de 9 melones y medio por todo lo que no le pagaron mientras estuvo dándole al brete. La historia es sencilla: el conductor empezó a pulsearla con la aplicación en 2019, y de un pronto a otro, en febrero de 2023, ¡pum! Lo desconectaron. Le cortaron el chorro sin darle explicaciones, lo que aquí y en la China se llama despido. El mae, con toda la razón del mundo, se fue a tribunales y el Juzgado de Trabajo le dio la razón, concluyendo que ahí había una relación laboral más clara que el agua. Uber, como era de esperarse, no se quedó quieto y apeló.
Obviamente, a Uber no le hizo ni pizca de gracia. Apelaron la vara, pero ¡salados! El Tribunal de Apelación acaba de confirmar la primera sentencia. La dejaron intacta. La respuesta oficial de la compañía es la típica movida corporativa: “respetamos a las autoridades”, “estamos analizando la sentencia” y, la parte más importante, “esto solo aplica para este demandante en particular”. Es su forma de decir “tranquilos todos, la app sigue funcionando”. Sostienen que ellos solo ofrecen una plataforma para que la gente genere ganancias de forma flexible e independiente. Pero un tribunal tico acaba de decir que ese cuento de “independencia” es, en este caso, un disfraz para no pagar lo que toca.
Aquí es donde la cosa se pone color de hormiga y el abogado del conductor, Rafael Rodríguez, lo dejó clarísimo. Él mismo dice que sí, que legalmente el fallo solo ampara a su cliente. Pero esto, maes, es un precedente GIGANTE. Es como la primera ficha de un dominó que podría hacer caer a todas las demás. Ahora Uber tiene dos caminos, y ninguno es bonito para ellos. Opción A: Se hacen los locos, siguen como si nada y se preparan para recibir un tsunami de demandas individuales de los más de 28.000 choferes que hay en el país, cada uno con esta sentencia en la mano como prueba. Opción B: Se sientan a negociar y regularizan a todo el mundo como empleados, lo que implicaría un montón de plata en cargas sociales y derechos laborales.
Al final del día, este no es solo el brete de un mae. Es un campanazo para todo el modelo de “economía colaborativa” en Tiquicia. Por años nos han vendido la idea del “sé tu propio jefe” y la “flexibilidad de horarios”, pero ¿a qué costo? ¿A costa de no tener seguro, de no cotizar para una pensión, de que te puedan “desconectar” sin derecho a nada? Este fallo judicial pone esa pregunta sobre la mesa con una fuerza que no se puede ignorar. Ya no es una discusión teórica; hay un caso ganado y millones de colones de por medio. Diay, maes, ¿qué opinan ustedes? ¿Es este el principio del fin para el Uber que conocemos? ¿O es apenas el primer paso, justo y necesario, para que a miles de choferes se les reconozcan sus derechos? ¡Abro debate!
Y no, no fue que el mae se ganó la lotto. Estamos hablando de que le tienen que soltar más de 9 melones y medio por todo lo que no le pagaron mientras estuvo dándole al brete. La historia es sencilla: el conductor empezó a pulsearla con la aplicación en 2019, y de un pronto a otro, en febrero de 2023, ¡pum! Lo desconectaron. Le cortaron el chorro sin darle explicaciones, lo que aquí y en la China se llama despido. El mae, con toda la razón del mundo, se fue a tribunales y el Juzgado de Trabajo le dio la razón, concluyendo que ahí había una relación laboral más clara que el agua. Uber, como era de esperarse, no se quedó quieto y apeló.
Obviamente, a Uber no le hizo ni pizca de gracia. Apelaron la vara, pero ¡salados! El Tribunal de Apelación acaba de confirmar la primera sentencia. La dejaron intacta. La respuesta oficial de la compañía es la típica movida corporativa: “respetamos a las autoridades”, “estamos analizando la sentencia” y, la parte más importante, “esto solo aplica para este demandante en particular”. Es su forma de decir “tranquilos todos, la app sigue funcionando”. Sostienen que ellos solo ofrecen una plataforma para que la gente genere ganancias de forma flexible e independiente. Pero un tribunal tico acaba de decir que ese cuento de “independencia” es, en este caso, un disfraz para no pagar lo que toca.
Aquí es donde la cosa se pone color de hormiga y el abogado del conductor, Rafael Rodríguez, lo dejó clarísimo. Él mismo dice que sí, que legalmente el fallo solo ampara a su cliente. Pero esto, maes, es un precedente GIGANTE. Es como la primera ficha de un dominó que podría hacer caer a todas las demás. Ahora Uber tiene dos caminos, y ninguno es bonito para ellos. Opción A: Se hacen los locos, siguen como si nada y se preparan para recibir un tsunami de demandas individuales de los más de 28.000 choferes que hay en el país, cada uno con esta sentencia en la mano como prueba. Opción B: Se sientan a negociar y regularizan a todo el mundo como empleados, lo que implicaría un montón de plata en cargas sociales y derechos laborales.
Al final del día, este no es solo el brete de un mae. Es un campanazo para todo el modelo de “economía colaborativa” en Tiquicia. Por años nos han vendido la idea del “sé tu propio jefe” y la “flexibilidad de horarios”, pero ¿a qué costo? ¿A costa de no tener seguro, de no cotizar para una pensión, de que te puedan “desconectar” sin derecho a nada? Este fallo judicial pone esa pregunta sobre la mesa con una fuerza que no se puede ignorar. Ya no es una discusión teórica; hay un caso ganado y millones de colones de por medio. Diay, maes, ¿qué opinan ustedes? ¿Es este el principio del fin para el Uber que conocemos? ¿O es apenas el primer paso, justo y necesario, para que a miles de choferes se les reconozcan sus derechos? ¡Abro debate!