Maes, ¿se acuerdan del despiche monumental que fue el cierre de la Financiera Desyfin? Diay, fue una de esas tortas financieras que dejó a un montón de gente guindando y con una cara de signo de pregunta. Por meses, la vara se veía color de hormiga para los miles de depositantes que veían su platita en el limbo. Bueno, parece que por fin hay luz al final del túnel, y viene de un lugar que quizás no todos esperaban: el Banco de Costa Rica.
Resulta que el CONASSIF, que es como el árbitro mayor en estas mejengas financieras, le dio el visto bueno al BCR para que, a través de una de sus subsidiarias, se deje una buena tajada del queque de Desyfin. La vara, en tico, es que el BCR va a comprar la cartera de leasing. O sea, todos esos contratos de arrendamiento de equipo médico, maquinaria y, sobre todo, carros (un 60% del paquete, ¡casi nada!). La transacción no es cualquier menudo, estamos hablando de más de 14.600 melones de colones. ¡Qué nivel de movida!
Pero bueno, más allá de los números gigantes y los términos técnicos, ¿qué significa esto para la gente de a pie? Aquí es donde la noticia se pone tuanis de verdad. Gracias a esta inyección de harina fresca, los depositantes afectados van a recuperar un porcentaje mayor de su plata. Antes, el cálculo decía que iban a recuperar un 48.97% de lo que excedía el famoso fondo de garantía. Ahora, con esta venta, ese número salta a un 62.20%. No es el 100%, claro, pero pasar de recibir menos de la mitad a casi dos tercios de la plata que uno creía perdida, es una mejora que a nadie le cae mal.
Según el BCR, el brete de traspaso de todos esos chunches y contratos debería estar listo a más tardar el 18 de setiembre. Y ojo al dato: informaron que la cartera que compraron es de buena calidad, con un 84% de los créditos al día, lo que demuestra que no están comprando un clavo. Para quienes tenían un leasing con Desyfin, el mensaje es claro: sigan pagando como si nada, que ya después les avisarán a quién hacerle el SINPE. Todo este engranaje se está moviendo rápido porque la idea es concretar todo antes de que empiece el proceso concursal el 9 de octubre, que es cuando la cosa se pone más lenta y complicada.
Al final del día, esta es una de esas noticias con sabor agridulce. Por un lado, es un respiro enorme para más de mil depositantes que ahora ven una luz más brillante. Por otro, nos recuerda la fragilidad del sistema y la torta que se jalaron en Desyfin. La buena noticia es que el sistema parece tener mecanismos para no dejar que el barco se hunda del todo, y no se descarta que se logren vender más activos para reducir aún más las pérdidas. Ahora la pregunta queda en el aire para el foro: Para ustedes, ¿es el BCR el héroe inesperado de esta novela o simplemente una movida de negocios astuta aprovechando una oportunidad? ¿Les da más confianza al sistema o todavía quedan dudas?
Resulta que el CONASSIF, que es como el árbitro mayor en estas mejengas financieras, le dio el visto bueno al BCR para que, a través de una de sus subsidiarias, se deje una buena tajada del queque de Desyfin. La vara, en tico, es que el BCR va a comprar la cartera de leasing. O sea, todos esos contratos de arrendamiento de equipo médico, maquinaria y, sobre todo, carros (un 60% del paquete, ¡casi nada!). La transacción no es cualquier menudo, estamos hablando de más de 14.600 melones de colones. ¡Qué nivel de movida!
Pero bueno, más allá de los números gigantes y los términos técnicos, ¿qué significa esto para la gente de a pie? Aquí es donde la noticia se pone tuanis de verdad. Gracias a esta inyección de harina fresca, los depositantes afectados van a recuperar un porcentaje mayor de su plata. Antes, el cálculo decía que iban a recuperar un 48.97% de lo que excedía el famoso fondo de garantía. Ahora, con esta venta, ese número salta a un 62.20%. No es el 100%, claro, pero pasar de recibir menos de la mitad a casi dos tercios de la plata que uno creía perdida, es una mejora que a nadie le cae mal.
Según el BCR, el brete de traspaso de todos esos chunches y contratos debería estar listo a más tardar el 18 de setiembre. Y ojo al dato: informaron que la cartera que compraron es de buena calidad, con un 84% de los créditos al día, lo que demuestra que no están comprando un clavo. Para quienes tenían un leasing con Desyfin, el mensaje es claro: sigan pagando como si nada, que ya después les avisarán a quién hacerle el SINPE. Todo este engranaje se está moviendo rápido porque la idea es concretar todo antes de que empiece el proceso concursal el 9 de octubre, que es cuando la cosa se pone más lenta y complicada.
Al final del día, esta es una de esas noticias con sabor agridulce. Por un lado, es un respiro enorme para más de mil depositantes que ahora ven una luz más brillante. Por otro, nos recuerda la fragilidad del sistema y la torta que se jalaron en Desyfin. La buena noticia es que el sistema parece tener mecanismos para no dejar que el barco se hunda del todo, y no se descarta que se logren vender más activos para reducir aún más las pérdidas. Ahora la pregunta queda en el aire para el foro: Para ustedes, ¿es el BCR el héroe inesperado de esta novela o simplemente una movida de negocios astuta aprovechando una oportunidad? ¿Les da más confianza al sistema o todavía quedan dudas?