Maes, cuando uno cree que ya ha visto todo con la burocracia de la Caja, salen con una nueva genialidad. Resulta que el sindicato Undeca pegó el grito al cielo, y con toda la razón del mundo, porque la CCSS simplemente no les ha depositado las cuotas que les rebajaron a sus afiliados. Así como lo oyen. Les rebajan la plata del salario sagradamente, pero a la hora de transferirla al sindicato... nada. La plata está en un limbo gracias al nuevo sistema informático. ¡Qué despiche más monumental!
La vara es que este no es un simple atraso por un sistema nuevo que está aprendiendo a caminar. Undeca lo está calificando como una “retención indebida” y una “práctica antisindical”. Y diay, es que tienen un punto. Imagínense que a ustedes les rebajen la plata del préstamo del carro o de la pensión alimentaria y el patrono se la quede "porque el sistema no sirve". Es exactamente lo mismo. Con la plata del brete de la gente no se juega. La Caja, con este enredo, se jaló una torta que no solo afecta a una organización, sino que sienta un precedente peligrosísimo y erosiona la confianza de sus propios empleados.
El villano de esta historia tiene nombre y apellido: ERP-SAP. Este es el famoso (o ya infame) chunche tecnológico que iba a modernizar y optimizar todo en la institución. Nos lo vendieron como la octava maravilla y se suponía que estaba en una “etapa de estabilización”. Pues, a juzgar por los resultados, la única cosa estable es el caos que está generando. En lugar de agilizar, parece que ha puesto en jaque la operatividad básica de la institución. Y esto no es un problemita menor, estamos hablando de que se está poniendo en riesgo el pago de pensiones, créditos y, como vemos ahora, cuotas sindicales que son la base del funcionamiento de estas organizaciones.
Lo que más frustra es la aparente falta de rendición de cuentas. El secretario general de Undeca, Luis Chavarría, fue clarísimo: la responsabilidad cae directamente sobre la Presidencia Ejecutiva de la Caja y la dirección del proyecto ERP. No es un error anónimo de una computadora; es el resultado de una gestión que, a todas luces, ha sido deficiente. No se puede lanzar un sistema de esta magnitud sin tener planes de contingencia robustos o, peor aún, sin asegurarse de que las funciones más básicas, como hacer una transferencia de dinero, funcionen correctamente. Exigir el “depósito inmediato” no es un favor, es lo mínimo que se espera.
Al final, este episodio va más allá de un sindicato y un sistema fallido. Refleja una fragilidad preocupante en la institución más importante del país. Si algo tan fundamental como la gestión de planillas se puede ir al traste de esta manera, ¿qué otras áreas críticas podrían estar en riesgo? La modernización es necesaria, nadie lo duda, pero no puede hacerse a la carrera y con parches. Maes, más allá de este despiche puntual, ¿ustedes creen que la Caja realmente tiene la capacidad de modernizarse sin que todo termine en un enredo similar? ¿O estamos condenados a ver estos dramas cada vez que se intenta implementar un cambio tecnológico?
La vara es que este no es un simple atraso por un sistema nuevo que está aprendiendo a caminar. Undeca lo está calificando como una “retención indebida” y una “práctica antisindical”. Y diay, es que tienen un punto. Imagínense que a ustedes les rebajen la plata del préstamo del carro o de la pensión alimentaria y el patrono se la quede "porque el sistema no sirve". Es exactamente lo mismo. Con la plata del brete de la gente no se juega. La Caja, con este enredo, se jaló una torta que no solo afecta a una organización, sino que sienta un precedente peligrosísimo y erosiona la confianza de sus propios empleados.
El villano de esta historia tiene nombre y apellido: ERP-SAP. Este es el famoso (o ya infame) chunche tecnológico que iba a modernizar y optimizar todo en la institución. Nos lo vendieron como la octava maravilla y se suponía que estaba en una “etapa de estabilización”. Pues, a juzgar por los resultados, la única cosa estable es el caos que está generando. En lugar de agilizar, parece que ha puesto en jaque la operatividad básica de la institución. Y esto no es un problemita menor, estamos hablando de que se está poniendo en riesgo el pago de pensiones, créditos y, como vemos ahora, cuotas sindicales que son la base del funcionamiento de estas organizaciones.
Lo que más frustra es la aparente falta de rendición de cuentas. El secretario general de Undeca, Luis Chavarría, fue clarísimo: la responsabilidad cae directamente sobre la Presidencia Ejecutiva de la Caja y la dirección del proyecto ERP. No es un error anónimo de una computadora; es el resultado de una gestión que, a todas luces, ha sido deficiente. No se puede lanzar un sistema de esta magnitud sin tener planes de contingencia robustos o, peor aún, sin asegurarse de que las funciones más básicas, como hacer una transferencia de dinero, funcionen correctamente. Exigir el “depósito inmediato” no es un favor, es lo mínimo que se espera.
Al final, este episodio va más allá de un sindicato y un sistema fallido. Refleja una fragilidad preocupante en la institución más importante del país. Si algo tan fundamental como la gestión de planillas se puede ir al traste de esta manera, ¿qué otras áreas críticas podrían estar en riesgo? La modernización es necesaria, nadie lo duda, pero no puede hacerse a la carrera y con parches. Maes, más allá de este despiche puntual, ¿ustedes creen que la Caja realmente tiene la capacidad de modernizarse sin que todo termine en un enredo similar? ¿O estamos condenados a ver estos dramas cada vez que se intenta implementar un cambio tecnológico?