Maes, hablemos de una vara que duele, pero que hay que hablar. Los Juegos Panamericanos Junior acaban de terminar y la matemática es tan simple como deprimente: mandamos 73 atletas y nos trajimos una sola medalla. Una. De bronce. Si hacemos memoria, hace apenas cuatro años, en Cali 2021, la historia fue otra: volvimos con 10 medallas, dos de ellas de oro. Pasar de diez a una en tan poco tiempo no es mala suerte, es un síntoma. Diay, seamos honestos, ¡qué sal! Pero más que sal, esto huele a un problema mucho más profundo que se viene cocinando desde hace rato.
Ojo, antes de seguir con el despiche, hay que poner en un pedestal a la única que nos sacó una sonrisa. ¡Qué nivel el de Luna Mía Fernández! La esgrimista se fajó en la pista y se colgó ese bronce con pura garra y talento. Ella es la prueba viviente de que el material humano existe y es de altísima calidad. Se lució a cachete y merece todo el reconocimiento del mundo. El problema es que su medalla, en lugar de ser la cereza del pastel, terminó siendo la única vela en un queque que nunca se horneó. Una heroína solitaria en medio de un sistema que, a todas luces, hace aguas por todo lado.
Y si alguien piensa que estoy exagerando, las palabras del propio presidente del Comité Olímpico, Henry Núñez, son un baldazo de agua fría con la potencia de un hidrante. El mae se mandó una frase que debería estar enmarcada en todas las oficinas del ICODER: "Me habría gustado más medallas, los atletas se merecen las medallas, pero como país no". ¡Boom! En buen tico, lo que Núñez nos está diciendo es que nuestros atletas son unos cargas que se parten el lomo, pero que el país, como estructura, les está fallando miserablemente. Habló de lo que ya todos sabemos pero a veces ignoramos: no hay centros de alto rendimiento, faltan recursos, falta planificación. El brete de darles las condiciones para competir no se está haciendo.
La cosa se pone peor cuando levantamos la vista y vemos a los vecinos. Esa parte sí que agüeva. Guatemala, con todo y sus propios problemas, se fue de Asunción con 14 medallas, siete de ellas de oro. ¡Siete! Panamá y Nicaragua, cuatro cada uno. Hasta El Salvador se llevó tres. Nosotros, la "Suiza Centroamericana", con una de bronce, quedando en el puesto 34 del medallero general. Cuando hasta nuestros vecinos directos, a los que a veces vemos por encima del hombro, nos están pasando por la derecha a toda velocidad, es hora de aceptar que no es un bache, es que vamos en la dirección equivocada. La excusa de que "somos un país pequeño" ya no se la cree nadie.
Al final, esta medalla de Luna Mía es un reflejo agridulce. Dulce por su esfuerzo individual monumental, pero amarga porque expone la cruda realidad del deporte tico más allá del fútbol. Tenemos el talento, las ganas sobran, pero la gasolina no alcanza porque el tanque está picado. El ciclo olímpico sigue y de aquí a Los Ángeles 2028 hay un trecho larguísimo. La pregunta es si vamos a seguir dependiendo de milagros individuales o si de verdad se va a hacer algo para que la próxima delegación no vaya a pulsearla, sino a competir de tú a tú. Porque así como vamos, la cosa se ve fea.
Ahora les paso la bola a ustedes, maes. ¿Qué carajos hacemos? ¿Esto es pura culpa de los dirigentes, falta de plata del gobierno o es que como sociedad nos dejó de importar el deporte? ¿Cómo salimos de este hueco?
Ojo, antes de seguir con el despiche, hay que poner en un pedestal a la única que nos sacó una sonrisa. ¡Qué nivel el de Luna Mía Fernández! La esgrimista se fajó en la pista y se colgó ese bronce con pura garra y talento. Ella es la prueba viviente de que el material humano existe y es de altísima calidad. Se lució a cachete y merece todo el reconocimiento del mundo. El problema es que su medalla, en lugar de ser la cereza del pastel, terminó siendo la única vela en un queque que nunca se horneó. Una heroína solitaria en medio de un sistema que, a todas luces, hace aguas por todo lado.
Y si alguien piensa que estoy exagerando, las palabras del propio presidente del Comité Olímpico, Henry Núñez, son un baldazo de agua fría con la potencia de un hidrante. El mae se mandó una frase que debería estar enmarcada en todas las oficinas del ICODER: "Me habría gustado más medallas, los atletas se merecen las medallas, pero como país no". ¡Boom! En buen tico, lo que Núñez nos está diciendo es que nuestros atletas son unos cargas que se parten el lomo, pero que el país, como estructura, les está fallando miserablemente. Habló de lo que ya todos sabemos pero a veces ignoramos: no hay centros de alto rendimiento, faltan recursos, falta planificación. El brete de darles las condiciones para competir no se está haciendo.
La cosa se pone peor cuando levantamos la vista y vemos a los vecinos. Esa parte sí que agüeva. Guatemala, con todo y sus propios problemas, se fue de Asunción con 14 medallas, siete de ellas de oro. ¡Siete! Panamá y Nicaragua, cuatro cada uno. Hasta El Salvador se llevó tres. Nosotros, la "Suiza Centroamericana", con una de bronce, quedando en el puesto 34 del medallero general. Cuando hasta nuestros vecinos directos, a los que a veces vemos por encima del hombro, nos están pasando por la derecha a toda velocidad, es hora de aceptar que no es un bache, es que vamos en la dirección equivocada. La excusa de que "somos un país pequeño" ya no se la cree nadie.
Al final, esta medalla de Luna Mía es un reflejo agridulce. Dulce por su esfuerzo individual monumental, pero amarga porque expone la cruda realidad del deporte tico más allá del fútbol. Tenemos el talento, las ganas sobran, pero la gasolina no alcanza porque el tanque está picado. El ciclo olímpico sigue y de aquí a Los Ángeles 2028 hay un trecho larguísimo. La pregunta es si vamos a seguir dependiendo de milagros individuales o si de verdad se va a hacer algo para que la próxima delegación no vaya a pulsearla, sino a competir de tú a tú. Porque así como vamos, la cosa se ve fea.
Ahora les paso la bola a ustedes, maes. ¿Qué carajos hacemos? ¿Esto es pura culpa de los dirigentes, falta de plata del gobierno o es que como sociedad nos dejó de importar el deporte? ¿Cómo salimos de este hueco?