Bueno, maes, parece que la carrera presidencial para el 2026 ya prendió motores y hay gente que claramente no piensa esperar a que el resto se tome el cafecito. Mientras medio país todavía está digiriendo los últimos dos años, el Partido Liberal Progresista (PLP) ya movió sus fichas y puso las cartas sobre la mesa, sin mucho show pero con una decisión que marca la cancha desde temprano. La noticia del fin de semana es esa: Eliécer Feinzaig queda ratificado como el candidato oficial para pulsearla por la silla de Zapote.
Diay, la vara se cocinó el sábado en la Asamblea del partido. Cero drama, cero novelas de esas que a veces se arman en otras tiendas políticas. Según el comunicado que soltaron, Feinzaig se aseguró el puesto con 73 votos a favor. Un número que suena a que la decisión estaba más que conversada y que la estructura del partido está alineada con su diputado. Es una movida estratégica, porque le da al PLP casi dos años de ventaja para posicionar a su candidato sin las distracciones de una lucha interna. Desde ya, el brete de ellos es venderle la idea al resto del país, y no solo a sus afiliados.
Pero aquí es donde el asunto se pone más interesante. Feinzaig no va solo. La fórmula se completa con Tania Molina como candidata a la vicepresidencia. Y ojo a este nombre. Si no la conocen, les hago un resumen: Molina es especialista en seguridad y crimen organizado. En un país donde la inseguridad se ha vuelto el pan de cada día y el tema que le quita el sueño a todo el mundo, poner a una experta de ese calibre en la papeleta no es casualidad. Es toda una carga en su campo y un mensaje clarísimo de cuál va a ser uno de los pilares de su campaña. Es decirle al electorado: "Entendemos cuál es el monstruo que más les asusta y aquí tenemos a alguien que sabe cómo enfrentarlo". ¡Qué nivel de jugada!
Esto cambia por completo el panorama. El PLP, con Feinzaig a la cabeza —un mae que ya conocemos por su papel en la Asamblea, te guste o no su estilo directo—, está apostando por un perfil técnico y especializado para su segunda al mando. No es la típica figura política de relleno. Es una declaración de intenciones. Mientras otros partidos probablemente sigan en el enredo de quién va a ser el bueno, Feinzaig y Molina ya pueden empezar a recorrer el país con un discurso armado y una propuesta que, al menos en el papel, suena a cachete para un sector del electorado que pide a gritos soluciones concretas en seguridad.
Ahora, la pregunta del millón queda flotando en el aire. ¿Madrugar tanto les va a funcionar? Por un lado, les da una ventaja innegable en visibilidad. Por otro, los convierte en el blanco principal del resto de partidos durante mucho más tiempo. Se exponen a un desgaste prematuro. La estrategia es audaz, no hay duda, pero en la política tica, dos años son una eternidad y cualquier cosa puede pasar. Lo que es innegable es que el PLP acaba de sacudir el tablero y obligó a todos los demás a empezar a pensar en sus propias movidas.
¿Qué opinan, maes? ¿Es una jugada maestra del PLP por adelantarse tanto o se están quemando antes de tiempo? Y sobre todo, ¿les cuadra un perfil como el de Tania Molina para la vicepresidencia?
Diay, la vara se cocinó el sábado en la Asamblea del partido. Cero drama, cero novelas de esas que a veces se arman en otras tiendas políticas. Según el comunicado que soltaron, Feinzaig se aseguró el puesto con 73 votos a favor. Un número que suena a que la decisión estaba más que conversada y que la estructura del partido está alineada con su diputado. Es una movida estratégica, porque le da al PLP casi dos años de ventaja para posicionar a su candidato sin las distracciones de una lucha interna. Desde ya, el brete de ellos es venderle la idea al resto del país, y no solo a sus afiliados.
Pero aquí es donde el asunto se pone más interesante. Feinzaig no va solo. La fórmula se completa con Tania Molina como candidata a la vicepresidencia. Y ojo a este nombre. Si no la conocen, les hago un resumen: Molina es especialista en seguridad y crimen organizado. En un país donde la inseguridad se ha vuelto el pan de cada día y el tema que le quita el sueño a todo el mundo, poner a una experta de ese calibre en la papeleta no es casualidad. Es toda una carga en su campo y un mensaje clarísimo de cuál va a ser uno de los pilares de su campaña. Es decirle al electorado: "Entendemos cuál es el monstruo que más les asusta y aquí tenemos a alguien que sabe cómo enfrentarlo". ¡Qué nivel de jugada!
Esto cambia por completo el panorama. El PLP, con Feinzaig a la cabeza —un mae que ya conocemos por su papel en la Asamblea, te guste o no su estilo directo—, está apostando por un perfil técnico y especializado para su segunda al mando. No es la típica figura política de relleno. Es una declaración de intenciones. Mientras otros partidos probablemente sigan en el enredo de quién va a ser el bueno, Feinzaig y Molina ya pueden empezar a recorrer el país con un discurso armado y una propuesta que, al menos en el papel, suena a cachete para un sector del electorado que pide a gritos soluciones concretas en seguridad.
Ahora, la pregunta del millón queda flotando en el aire. ¿Madrugar tanto les va a funcionar? Por un lado, les da una ventaja innegable en visibilidad. Por otro, los convierte en el blanco principal del resto de partidos durante mucho más tiempo. Se exponen a un desgaste prematuro. La estrategia es audaz, no hay duda, pero en la política tica, dos años son una eternidad y cualquier cosa puede pasar. Lo que es innegable es que el PLP acaba de sacudir el tablero y obligó a todos los demás a empezar a pensar en sus propias movidas.
¿Qué opinan, maes? ¿Es una jugada maestra del PLP por adelantarse tanto o se están quemando antes de tiempo? Y sobre todo, ¿les cuadra un perfil como el de Tania Molina para la vicepresidencia?