Mae, seamos honestos. Fijo a usted, como a mí, su mamá o su abuela le perseguían con un vaso de jugo de naranja apenas estornudaba. Era ley: gripe = naranja. Por generaciones hemos creído que esa es la campeona indiscutible de la vitamina C, la que nos salva de todos los males. Y diay, no es que sea mala, ¡para nada! Pero resulta que en la vara de la vitamina C, la naranja es como un equipo de media tabla. Hay unos galácticos que le pasan por encima, y por goleada.
Toda esta historia empezó hace siglos, ¡qué carga! En 1747, un doctor de la Marina Real británica llamado James Lind vio que los marineros se le morían de una enfermedad toda extraña llamada escorbuto. El mae, muy tuanis, se puso a experimentar y descubrió que dándoles limones y naranjas se curaban en dos toques. Ni siquiera sabían por qué, pero funcionaba. Tuvieron que pasar casi 200 años para que la ciencia le pusiera nombre al chunche: ácido ascórbico, o como le decimos los compas, vitamina C. Es indispensable para todo: cicatrizar, tener los huesos fuertes y, claro, para que el sistema inmune ande a cachete.
Ahora, a lo que vinimos. Hablemos de los verdaderos pesos pesados. Agárrese, porque los números son una salvajada. En Australia existe una fruta llamada ciruela kakadu. Mae, este es el Messi de la vitamina C. Mientras 100 gramos de naranja tienen unos 53 mg, ¡el kakadu tiene hasta 3,000 mg! Es una locura. No muy lejos, en el Amazonas, está el camu-camu, otra bestia con números parecidos. El sabor de estas frutas es tan ácido que es casi incomible, pero su poder es de otro planeta. Son tan impresionantes que ya se usan para hacer suplementos y hasta para conservar mariscos. ¡Qué nivel de frutas!
Pero suave, no hay que irse hasta el otro lado del mundo para encontrar algo potente. Aquí, en nuestro propio patio, tenemos a una campeona que a veces ignoramos: la guayaba. Sí, esa misma que uno se come con sal o en un fresco delicioso. Dependiendo de la variedad, la guayaba puede tener hasta cinco veces más vitamina C que una naranja. ¡Cinco veces! Y ni hablar de otras opciones como la grosella negra o el kiwi, que también dejan a los cítricos tradicionales comiendo polvo. La vara es que hemos vivido engañados, pensando que la naranja era la única opción.
Así que la próxima vez que necesite un empujón para las defensas, ya sabe que el menú es mucho más amplio y potente. No es por hacerle el feo al juguito de naranja, que es un clásico, pero hay todo un universo de sabores y potencias por descubrir. Saber esto es una herramienta chivísima para cuidarnos mejor, aprovechando lo que la naturaleza nos da, desde lo más exótico hasta lo que crece aquí a la vuelta de la esquina.
Y ahora, la pregunta para el foro: ¿Ustedes conocían alguna de estas súper frutas? ¿O cuál es ese remedio casero infalible que usan en su casa para espantar la gripe?
Toda esta historia empezó hace siglos, ¡qué carga! En 1747, un doctor de la Marina Real británica llamado James Lind vio que los marineros se le morían de una enfermedad toda extraña llamada escorbuto. El mae, muy tuanis, se puso a experimentar y descubrió que dándoles limones y naranjas se curaban en dos toques. Ni siquiera sabían por qué, pero funcionaba. Tuvieron que pasar casi 200 años para que la ciencia le pusiera nombre al chunche: ácido ascórbico, o como le decimos los compas, vitamina C. Es indispensable para todo: cicatrizar, tener los huesos fuertes y, claro, para que el sistema inmune ande a cachete.
Ahora, a lo que vinimos. Hablemos de los verdaderos pesos pesados. Agárrese, porque los números son una salvajada. En Australia existe una fruta llamada ciruela kakadu. Mae, este es el Messi de la vitamina C. Mientras 100 gramos de naranja tienen unos 53 mg, ¡el kakadu tiene hasta 3,000 mg! Es una locura. No muy lejos, en el Amazonas, está el camu-camu, otra bestia con números parecidos. El sabor de estas frutas es tan ácido que es casi incomible, pero su poder es de otro planeta. Son tan impresionantes que ya se usan para hacer suplementos y hasta para conservar mariscos. ¡Qué nivel de frutas!
Pero suave, no hay que irse hasta el otro lado del mundo para encontrar algo potente. Aquí, en nuestro propio patio, tenemos a una campeona que a veces ignoramos: la guayaba. Sí, esa misma que uno se come con sal o en un fresco delicioso. Dependiendo de la variedad, la guayaba puede tener hasta cinco veces más vitamina C que una naranja. ¡Cinco veces! Y ni hablar de otras opciones como la grosella negra o el kiwi, que también dejan a los cítricos tradicionales comiendo polvo. La vara es que hemos vivido engañados, pensando que la naranja era la única opción.
Así que la próxima vez que necesite un empujón para las defensas, ya sabe que el menú es mucho más amplio y potente. No es por hacerle el feo al juguito de naranja, que es un clásico, pero hay todo un universo de sabores y potencias por descubrir. Saber esto es una herramienta chivísima para cuidarnos mejor, aprovechando lo que la naturaleza nos da, desde lo más exótico hasta lo que crece aquí a la vuelta de la esquina.
Y ahora, la pregunta para el foro: ¿Ustedes conocían alguna de estas súper frutas? ¿O cuál es ese remedio casero infalible que usan en su casa para espantar la gripe?