Maes, pongan atención la próxima vez que paguen el café o el bus. Si usted es de los que ya tiene un enredo mental con tanta moneda de quinientos distinta, agárrese, porque el Banco Central de Costa Rica (BCCR) acaba de soltar una nueva pieza al ruedo. Pero suave un toque, no se asuste, que esta vez la vara es diferente. No es otra edición para celebrar un bicentenario o los 75 años de algo. Esta es, por así decirlo, la moneda “oficial”, la que llegó para quedarse y poner orden en el gallinero de nuestros monederos.
Resulta que desde finales de agosto, y con más fuerza ahora en setiembre, el Central empezó a distribuir este chunche. Según el comunicado oficial, que a veces hay que traducir del “bancocratés” al español, este diseño se llama “reverso común”. ¿Y eso qué significa? Diay, que esta va a ser la moneda estándar. La idea es tener un inventario bien surtido para que no falten monedas en ningún lado y no tener que estar corriendo a sacar una edición especial cada vez que se ocupa sencillo. Básicamente, es el BCCR solucionando un brete logístico para que la economía del día a día fluya a cachete.
Ahora, a lo que vinimos: ¿cómo se ve? ¡Está bien chiva! Por un lado, en el anverso, mantiene lo de siempre: “República de Costa Rica”, “Banco Central de Costa Rica” y, súper importante, las cinco barritas en relieve para que la gente con discapacidad visual o uno en la oscuridad del cine no se enrede. Pero la magia está en el reverso. Ahí le metieron el Escudo Nacional, bien plantado, rodeado de símbolos que nos identifican. Se mandaron con un extracto de nuestro himno, el inmortal “Vivan siempre el trabajo y la paz”, y las palabras clave de nuestra identidad: “libertad”, “paz” y “democracia”. O sea, es como llevar un pedacito de la clase de cívica en el bolsillo. Y ojo al detalle: aunque la moneda es nueva, lleva el año 2021, que fue cuando se aprobó el diseño.
Con esta nueva pieza, el ecosistema de las monedas de ¢500 se pone interesante y, para ser honestos, un poco complejo. Para que no se haga un despiche y termine pagando de más, hagamos un recuento rápido. Ahora mismo tenemos CINCO diseños de “la rojita” circulando legalmente. Están las cuatro conmemorativas que ya conocemos: la de los 200 años de la Independencia (2021), la de los 175 años de la República (2023), la de los 75 años de la Abolición del Ejército (también del 2023) y la que celebrará los 200 años de la Anexión de Nicoya, que aunque sale en enero 2025, ya está en el mapa. La moneda de la que hablamos hoy, la del Escudo, es la quinta y viene a ser como la base de todas las demás.
En resumen, no se vuelva loco buscando esta nueva moneda para guardarla en un álbum. El propio Banco Central fue clarísimo: esta versión es para el uso y abuso diario, para el casado, el fresco y las galletas de la pulpería; no es una edición de colección. Es más, anunciaron que este mismo diseño del “reverso común” con el Escudo se podría usar en el futuro para otras denominaciones si fuera necesario. Así que, la próxima vez que le den una, no la guarde como un tesoro, ¡úsala! Es la nueva normalidad de nuestro sencillo.
Idiay, maes, cuenten ustedes: ¿ya les ha caído alguna de estas en el vuelto? ¿Qué les parece el diseño nuevo? ¿Cuál de las cinco versiones de la moneda de quinientos es la que más les cuadra?
Resulta que desde finales de agosto, y con más fuerza ahora en setiembre, el Central empezó a distribuir este chunche. Según el comunicado oficial, que a veces hay que traducir del “bancocratés” al español, este diseño se llama “reverso común”. ¿Y eso qué significa? Diay, que esta va a ser la moneda estándar. La idea es tener un inventario bien surtido para que no falten monedas en ningún lado y no tener que estar corriendo a sacar una edición especial cada vez que se ocupa sencillo. Básicamente, es el BCCR solucionando un brete logístico para que la economía del día a día fluya a cachete.
Ahora, a lo que vinimos: ¿cómo se ve? ¡Está bien chiva! Por un lado, en el anverso, mantiene lo de siempre: “República de Costa Rica”, “Banco Central de Costa Rica” y, súper importante, las cinco barritas en relieve para que la gente con discapacidad visual o uno en la oscuridad del cine no se enrede. Pero la magia está en el reverso. Ahí le metieron el Escudo Nacional, bien plantado, rodeado de símbolos que nos identifican. Se mandaron con un extracto de nuestro himno, el inmortal “Vivan siempre el trabajo y la paz”, y las palabras clave de nuestra identidad: “libertad”, “paz” y “democracia”. O sea, es como llevar un pedacito de la clase de cívica en el bolsillo. Y ojo al detalle: aunque la moneda es nueva, lleva el año 2021, que fue cuando se aprobó el diseño.
Con esta nueva pieza, el ecosistema de las monedas de ¢500 se pone interesante y, para ser honestos, un poco complejo. Para que no se haga un despiche y termine pagando de más, hagamos un recuento rápido. Ahora mismo tenemos CINCO diseños de “la rojita” circulando legalmente. Están las cuatro conmemorativas que ya conocemos: la de los 200 años de la Independencia (2021), la de los 175 años de la República (2023), la de los 75 años de la Abolición del Ejército (también del 2023) y la que celebrará los 200 años de la Anexión de Nicoya, que aunque sale en enero 2025, ya está en el mapa. La moneda de la que hablamos hoy, la del Escudo, es la quinta y viene a ser como la base de todas las demás.
En resumen, no se vuelva loco buscando esta nueva moneda para guardarla en un álbum. El propio Banco Central fue clarísimo: esta versión es para el uso y abuso diario, para el casado, el fresco y las galletas de la pulpería; no es una edición de colección. Es más, anunciaron que este mismo diseño del “reverso común” con el Escudo se podría usar en el futuro para otras denominaciones si fuera necesario. Así que, la próxima vez que le den una, no la guarde como un tesoro, ¡úsala! Es la nueva normalidad de nuestro sencillo.
Idiay, maes, cuenten ustedes: ¿ya les ha caído alguna de estas en el vuelto? ¿Qué les parece el diseño nuevo? ¿Cuál de las cinco versiones de la moneda de quinientos es la que más les cuadra?