Maes, pónganse cómodos porque la novela de los hermanos Picado Grijalba acaba de estrenar un capítulo que nadie se esperaba tan pronto. ¿Se acuerdan de Luis Manuel, alias "Shock", el que agarraron en Londres hace nada? Bueno, pues parece que la mala suerte es de familia, porque a su hermanitico, Jordie Picado Grijalba, mejor conocido como "Noni", ya se le acabó el recreo. El OIJ acaba de confirmar que lo tienen bien guardadito, convirtiéndose en el quinto tico en la lista de extraditables que los gringos están pidiendo con urgencia.
Y ojo, que esto no fue ninguna casualidad ni un sapo. Fue un operativo de película, una coreografía perfecta entre el OIJ de aquí y la DEA de allá. ¡Qué nivel de coordinación! El propio director del OIJ, Randall Zúñiga, salió a decir que este es el resultado del tremendo brete que están haciendo en conjunto para desarmar estas redes que mueven droga a nivel transnacional. O sea, no fue que "Noni" se pasó un semáforo en rojo; le cayeron con todo el peso de una investigación binacional que, por lo visto, le venía siguiendo los pasos desde hace rato.
Pero aquí es donde la vara se pone más buena y parece guion de Netflix. La captura de "Noni" no es un hecho aislado. Es la segunda pieza del dominó familiar en caer. Primero fue "Shock" en Europa, y ahora él aquí. Esto demuestra que las autoridades no andaban jugando de chapulines de barrio; esta gente, presuntamente, movía el chunche a nivel profesional y la respuesta policial está siendo igual de seria. De hecho, la semana pasada anduvo por aquí el mismísimo fiscal del Distrito de Dallas, Texas, y no creo que viniera a comerse un gallo pinto. Claramente, estaban afinando los últimos detalles para cerrar el círculo sobre esta gente.
Ahora, ¿qué sigue para "Noni"? Pues el tiquete ya está comprado y no es para Disney. Va jalando para Estados Unidos a enfrentar cargos que no son cualquier cosa: tráfico internacional de drogas. Según la acusación, él no era un simple mandadero; jugaba un rol importante dentro de una estructura criminal internacional dedicada a meter coca hasta la cocina de los gringos. La extradición es prácticamente un hecho, y allá el sistema judicial no se anda con paños tibios.
Al final, lo que queda es un panorama clarísimo: a los narcos ticos que se creen intocables se les está acabando la pista. Con un hermano capturado en Londres y el otro aquí, ambos con destino a una corte federal estadounidense, el mensaje es potente. Pero la pregunta del millón sigue en el aire: ¿Creen ustedes que estas capturas de "peces gordos" realmente cambian algo en la calle, o es solo un show mediático mientras otros llenan el vacío que dejan? ¡Los leo en los comentarios!
Y ojo, que esto no fue ninguna casualidad ni un sapo. Fue un operativo de película, una coreografía perfecta entre el OIJ de aquí y la DEA de allá. ¡Qué nivel de coordinación! El propio director del OIJ, Randall Zúñiga, salió a decir que este es el resultado del tremendo brete que están haciendo en conjunto para desarmar estas redes que mueven droga a nivel transnacional. O sea, no fue que "Noni" se pasó un semáforo en rojo; le cayeron con todo el peso de una investigación binacional que, por lo visto, le venía siguiendo los pasos desde hace rato.
Pero aquí es donde la vara se pone más buena y parece guion de Netflix. La captura de "Noni" no es un hecho aislado. Es la segunda pieza del dominó familiar en caer. Primero fue "Shock" en Europa, y ahora él aquí. Esto demuestra que las autoridades no andaban jugando de chapulines de barrio; esta gente, presuntamente, movía el chunche a nivel profesional y la respuesta policial está siendo igual de seria. De hecho, la semana pasada anduvo por aquí el mismísimo fiscal del Distrito de Dallas, Texas, y no creo que viniera a comerse un gallo pinto. Claramente, estaban afinando los últimos detalles para cerrar el círculo sobre esta gente.
Ahora, ¿qué sigue para "Noni"? Pues el tiquete ya está comprado y no es para Disney. Va jalando para Estados Unidos a enfrentar cargos que no son cualquier cosa: tráfico internacional de drogas. Según la acusación, él no era un simple mandadero; jugaba un rol importante dentro de una estructura criminal internacional dedicada a meter coca hasta la cocina de los gringos. La extradición es prácticamente un hecho, y allá el sistema judicial no se anda con paños tibios.
Al final, lo que queda es un panorama clarísimo: a los narcos ticos que se creen intocables se les está acabando la pista. Con un hermano capturado en Londres y el otro aquí, ambos con destino a una corte federal estadounidense, el mensaje es potente. Pero la pregunta del millón sigue en el aire: ¿Creen ustedes que estas capturas de "peces gordos" realmente cambian algo en la calle, o es solo un show mediático mientras otros llenan el vacío que dejan? ¡Los leo en los comentarios!