Diay, maes, uno se levanta un viernes pensando en el fin de semana, en el brete que falta por terminar o en la mejenga de la noche, y de pronto se topa con una vara de estas. La noticia de la muerte de Alberto Padilla me cayó como un baldazo de agua fría, y me imagino que a muchos de ustedes también. A los 60 años, y de una forma tan repentina... ¡qué sal!, de verdad. Se nos fue un periodista de esos que marcaron una época, un carajo que muchos de nosotros veíamos en la tele de güilas, cuando CNN en Español era casi la única ventana al mundo que teníamos en el cable.
Es que hay que entender el contexto. Antes de que todo fuera Twitter y noticias al instante en el celular, estaba la tele. Y en esa tele, Alberto Padilla era una figura. Un mae con una presencia imponente, una voz inconfundible y una capacidad para analizar las varas económicas y políticas que lo hacían destacar. Era el presentador de "Economía y Finanzas", y aunque uno estuviera en el cole y no entendiera ni papa de la bolsa de valores, sabía que ese señor que salía en la pantalla era alguien importante. Saber que eligió Costa Rica para vivir sus últimos cinco años le da un toque diferente a la noticia, ¿no creen? No era solo un famoso que murió; era un vecino, un tico por adopción.
Lo más interesante es que no vino a retirarse y ya. El mae siguió en lo suyo, metido de lleno en el periodismo. Montó su programa "A las 5 con Alberto Padilla" en CRC 89.1 Radio, y ahí es donde creo que muchos redescubrieron su calibre. No se andaba por las ramas, le entraba de lleno a los temas más complejos del país con esa perspectiva internacional que solo alguien con su trayectoria podía tener. Además, el hecho de que hubiera estudiado en el INCAE demuestra que su conexión con Costa Rica no era de ahora, venía de mucho antes. Estaba genuinamente interesado y comprometido con entender y analizar la realidad de la región, y de nuestro país en particular.
Ahora, la forma en que pasó todo es lo que lo hace todavía más impactante. Según reportan, el hombre sufrió un desvanecimiento en media actividad social y de ahí para el hospital Cima, donde falleció. Diay, qué despiche, mae. Uno nunca se imagina que un plan pueda irse al traste de esa manera tan abrupta. Te hace pensar en lo frágil que es todo. Un día estás en un evento, compartiendo con gente, y al siguiente ya no estás. Es una lección durísima y un recordatorio de que hay que aprovechar cada momento, porque el guion puede cambiar sin previo aviso.
Al final, se va un grande. Un periodista mexicano de nacimiento, pero que en el último tiempo se había convertido en una voz más del panorama mediático costarricense. Una pérdida para el periodismo de análisis, sin duda. Su legado va más allá de CNN; queda en sus conferencias, en sus programas y en la influencia que tuvo en toda una generación de comunicadores. En fin, una noticia bien amarga para cerrar la semana. Me queda la curiosidad, ¿ustedes lo llegaron a escuchar en la radio aquí en Costa Rica o se quedan más con el recuerdo del presentador serio e impecable de CNN?
Es que hay que entender el contexto. Antes de que todo fuera Twitter y noticias al instante en el celular, estaba la tele. Y en esa tele, Alberto Padilla era una figura. Un mae con una presencia imponente, una voz inconfundible y una capacidad para analizar las varas económicas y políticas que lo hacían destacar. Era el presentador de "Economía y Finanzas", y aunque uno estuviera en el cole y no entendiera ni papa de la bolsa de valores, sabía que ese señor que salía en la pantalla era alguien importante. Saber que eligió Costa Rica para vivir sus últimos cinco años le da un toque diferente a la noticia, ¿no creen? No era solo un famoso que murió; era un vecino, un tico por adopción.
Lo más interesante es que no vino a retirarse y ya. El mae siguió en lo suyo, metido de lleno en el periodismo. Montó su programa "A las 5 con Alberto Padilla" en CRC 89.1 Radio, y ahí es donde creo que muchos redescubrieron su calibre. No se andaba por las ramas, le entraba de lleno a los temas más complejos del país con esa perspectiva internacional que solo alguien con su trayectoria podía tener. Además, el hecho de que hubiera estudiado en el INCAE demuestra que su conexión con Costa Rica no era de ahora, venía de mucho antes. Estaba genuinamente interesado y comprometido con entender y analizar la realidad de la región, y de nuestro país en particular.
Ahora, la forma en que pasó todo es lo que lo hace todavía más impactante. Según reportan, el hombre sufrió un desvanecimiento en media actividad social y de ahí para el hospital Cima, donde falleció. Diay, qué despiche, mae. Uno nunca se imagina que un plan pueda irse al traste de esa manera tan abrupta. Te hace pensar en lo frágil que es todo. Un día estás en un evento, compartiendo con gente, y al siguiente ya no estás. Es una lección durísima y un recordatorio de que hay que aprovechar cada momento, porque el guion puede cambiar sin previo aviso.
Al final, se va un grande. Un periodista mexicano de nacimiento, pero que en el último tiempo se había convertido en una voz más del panorama mediático costarricense. Una pérdida para el periodismo de análisis, sin duda. Su legado va más allá de CNN; queda en sus conferencias, en sus programas y en la influencia que tuvo en toda una generación de comunicadores. En fin, una noticia bien amarga para cerrar la semana. Me queda la curiosidad, ¿ustedes lo llegaron a escuchar en la radio aquí en Costa Rica o se quedan más con el recuerdo del presentador serio e impecable de CNN?