Maes, seamos honestos. ¿Cuántas veces han intentado buscar un informe, un estudio o cualquier dato medio específico en la página de una institución pública y han terminado con ganas de tirar la compu por la ventana? Es un despiche casi siempre: links rotos, documentos en formatos de la prehistoria o, simplemente, la info no aparece por ningún lado. Por eso, cuando me topé con que el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) se mandó a hacer una plataforma nueva para sus investigaciones, mi primera reacción fue de escepticismo puro. Pero diay, después de meterle el ojo, la verdad es que la vara pinta bastante bien. ¡Qué nivel que por fin alguien se preocupe por ordenar la casa!
Este nuevo chunche se llama Sistema de Información para la Investigación, o SII para los compas. En español simple, es como un Google académico pero enfocado exclusivamente en todo el brete investigativo que se hace dentro del INA. ¿Se acuerdan de ese estudio sobre las habilidades que más buscan las empresas? ¿O aquella investigación sobre el futuro del turismo en zonas rurales? Bueno, la idea es que ahora todo eso, y mucho más, esté a un par de clics de distancia. Ya no más andar escarbando en comunicados de prensa viejos o llamando a una central telefónica para que lo pasen por cinco departamentos. Según el comunicado oficial, el objetivo es "optimizar los recursos institucionales", que en tico significa "dejar de hacer el mismo brete dos veces y usar la cabeza".
Pero, ¿por qué esto es realmente importante más allá de hacerle la vida fácil a un par de periodistas curiosos? Piénsenlo un toque. Para un estudiante universitario que está haciendo su tesis, esto es una mina de oro. Para un emprendedor que quiere entender el mercado antes de lanzarse al agua, es inteligencia de negocios gratis. Para los mismos funcionarios, es una forma de asegurarse que las decisiones se tomen con datos frescos y no con pura intuición o "a lo que salga". Como dijo Rocío López, la jefa de Planificación y Evaluación del INA, el sistema permite rastrear todo el proceso, desde que se propone un tema hasta que se publica el informe final y se sugieren acciones. Eso, maes, se llama transparencia y es algo que necesitamos a cachete en todo el sector público.
Ahora, aquí viene la parte que me pareció más carga de todo este asunto. El sistema no es una caja cerrada. El INA abrió el portillo para que investigadores externos, digamos de universidades o de otras organizaciones, puedan proponer que sus propios estudios se incluyan en la plataforma. ¡Qué chiva esta movida! Obviamente, no es que cualquiera va a subir la tarea del cole. Hay un proceso, se debe coordinar con la gente del INA y cumplir con una serie de requisitos y metodologías para que la vara sea seria. Pero el simple hecho de que se abra esa posibilidad de colaborar y crear un repositorio de conocimiento más robusto y diverso es un golazo. Rompe con esa idea de que cada institución pública es una isla que no le habla a nadie más.
En resumen, esta iniciativa del INA es de esas buenas noticias que a veces se pierden entre tanto caos. Es un paso concreto hacia la modernización, la gestión del conocimiento y, sobre todo, el acceso a la información para cualquier ciudadano. Ojalá más instituciones se monten en esta carreta, porque la información pública es justamente eso: pública. Mientras tanto, ya pueden ir a chismear el sistema en investigacionesina.cr. Yo ya lo tengo en mis favoritos. Ahora les pregunto a ustedes, maes: ¿Qué otra institución pública creen que necesita con urgencia un sistema como este para dejar de esconder la información? ¿Cuál ha sido su peor experiencia buscando un dato en el gobierno? ¡Los leo!
Este nuevo chunche se llama Sistema de Información para la Investigación, o SII para los compas. En español simple, es como un Google académico pero enfocado exclusivamente en todo el brete investigativo que se hace dentro del INA. ¿Se acuerdan de ese estudio sobre las habilidades que más buscan las empresas? ¿O aquella investigación sobre el futuro del turismo en zonas rurales? Bueno, la idea es que ahora todo eso, y mucho más, esté a un par de clics de distancia. Ya no más andar escarbando en comunicados de prensa viejos o llamando a una central telefónica para que lo pasen por cinco departamentos. Según el comunicado oficial, el objetivo es "optimizar los recursos institucionales", que en tico significa "dejar de hacer el mismo brete dos veces y usar la cabeza".
Pero, ¿por qué esto es realmente importante más allá de hacerle la vida fácil a un par de periodistas curiosos? Piénsenlo un toque. Para un estudiante universitario que está haciendo su tesis, esto es una mina de oro. Para un emprendedor que quiere entender el mercado antes de lanzarse al agua, es inteligencia de negocios gratis. Para los mismos funcionarios, es una forma de asegurarse que las decisiones se tomen con datos frescos y no con pura intuición o "a lo que salga". Como dijo Rocío López, la jefa de Planificación y Evaluación del INA, el sistema permite rastrear todo el proceso, desde que se propone un tema hasta que se publica el informe final y se sugieren acciones. Eso, maes, se llama transparencia y es algo que necesitamos a cachete en todo el sector público.
Ahora, aquí viene la parte que me pareció más carga de todo este asunto. El sistema no es una caja cerrada. El INA abrió el portillo para que investigadores externos, digamos de universidades o de otras organizaciones, puedan proponer que sus propios estudios se incluyan en la plataforma. ¡Qué chiva esta movida! Obviamente, no es que cualquiera va a subir la tarea del cole. Hay un proceso, se debe coordinar con la gente del INA y cumplir con una serie de requisitos y metodologías para que la vara sea seria. Pero el simple hecho de que se abra esa posibilidad de colaborar y crear un repositorio de conocimiento más robusto y diverso es un golazo. Rompe con esa idea de que cada institución pública es una isla que no le habla a nadie más.
En resumen, esta iniciativa del INA es de esas buenas noticias que a veces se pierden entre tanto caos. Es un paso concreto hacia la modernización, la gestión del conocimiento y, sobre todo, el acceso a la información para cualquier ciudadano. Ojalá más instituciones se monten en esta carreta, porque la información pública es justamente eso: pública. Mientras tanto, ya pueden ir a chismear el sistema en investigacionesina.cr. Yo ya lo tengo en mis favoritos. Ahora les pregunto a ustedes, maes: ¿Qué otra institución pública creen que necesita con urgencia un sistema como este para dejar de esconder la información? ¿Cuál ha sido su peor experiencia buscando un dato en el gobierno? ¡Los leo!