Mae, seamos honestos. Si usted ha tenido que dejar o recoger a un güila en la escuela a la hora pico, sabe que eso a veces es la antesala al infierno. Carros en doble fila, chiquitos cruzando la calle como si tuvieran un escudo de fuerza, y uno con el corazón en la mano rezando para que no pase una desgracia. Es un despiche que normalizamos, pero que no debería ser así. Por eso, cuando uno se topa con noticias como esta, diay, por lo menos le sube el ánimo y le devuelve un toque la fe en que las cosas pueden mejorar.
Resulta que el Ministerio de Educación Pública (MEP) y la gente de Grupo Purdy se mandaron con una iniciativa que, la verdad, está bastante tuanis. La vara se llama "Camino Seguro a la Escuela", un concurso que, en su primera edición este 2025, le puso un reto a diez escuelas del país: ¿qué se les ocurre para que llegar a clases no sea un deporte de alto riesgo? Y vieras que no fue una hablada. Comités de profes y padres de familia se pusieron a pensar en serio, a idear soluciones reales para los broncones de seguridad vial que tienen todos los días afuera de sus portones. Esto no es nuevo, el programa existe desde 2016, pero este año le metieron el acelerador con el concurso para premiar las mejores ideas.
De las diez escuelas que se apuntaron al brete—desde Pérez Zeledón hasta Liberia, pasando por chepe, Alajuela y Cartago—, cuatro se llevaron el premio gordo. Apunten los nombres porque se lo merecen: la escuela Otto Hubbe de San José, Nuestra Señora de Fátima de Cartago, la de Itiquís de Alajuela y La Peregrina en la Uruca. ¡Qué nivel de iniciativa! No es solo por el reconocimiento, es que a cada una de estas escuelas les soltaron $5,000 (que son como dos melones y medio de colones) para que dejen de soñar y conviertan sus proyectos en una realidad. Con esa platica van a beneficiar a casi 1,500 estudiantes. ¡Eso sí es invertir bien la plata!
Obviamente, en estos eventos siempre están los discursos, pero hay que rescatar lo bueno. Jacqueline Badilla, la Directora de Vida Estudiantil del MEP, dijo algo clave: que la seguridad en el trayecto a la escuela es un derecho fundamental de los estudiantes. Y tiene toda la boca llena de razón. Por su parte, Ana María Sequeira, que es una de las duras en Grupo Purdy, reafirmó que el compromiso de ellos no es solo dar la plata y tomarse la foto. Van a darle seguimiento a cada proyecto para asegurarse de que la vara se haga bien. Eso es un detallazo, porque evita que las buenas intenciones se queden en el aire o se vayan al traste por falta de apoyo.
La mejor parte de todo esto es que no termina aquí. El éxito de este año fue tal que Grupo Purdy ya confirmó que en 2026 tiran la casa por la ventana con una segunda edición. Ojalá que esta iniciativa crezca y que más escuelas se sumen. Al final, se trata de algo tan básico como proteger a nuestros chiquitos. A veces se nos olvida entre tanta presa y estrés diario, pero estas son las varas que de verdad importan y que construyen un país más seguro para todos. Un aplauso para los que se pusieron la diez.
Y ahora la pregunta del millón para el foro: ¿Cómo está la seguridad vial alrededor de la escuela de sus güilas o en su barrio? ¿Se les ocurre alguna idea tuanis que podría aplicarse por ahí?
Resulta que el Ministerio de Educación Pública (MEP) y la gente de Grupo Purdy se mandaron con una iniciativa que, la verdad, está bastante tuanis. La vara se llama "Camino Seguro a la Escuela", un concurso que, en su primera edición este 2025, le puso un reto a diez escuelas del país: ¿qué se les ocurre para que llegar a clases no sea un deporte de alto riesgo? Y vieras que no fue una hablada. Comités de profes y padres de familia se pusieron a pensar en serio, a idear soluciones reales para los broncones de seguridad vial que tienen todos los días afuera de sus portones. Esto no es nuevo, el programa existe desde 2016, pero este año le metieron el acelerador con el concurso para premiar las mejores ideas.
De las diez escuelas que se apuntaron al brete—desde Pérez Zeledón hasta Liberia, pasando por chepe, Alajuela y Cartago—, cuatro se llevaron el premio gordo. Apunten los nombres porque se lo merecen: la escuela Otto Hubbe de San José, Nuestra Señora de Fátima de Cartago, la de Itiquís de Alajuela y La Peregrina en la Uruca. ¡Qué nivel de iniciativa! No es solo por el reconocimiento, es que a cada una de estas escuelas les soltaron $5,000 (que son como dos melones y medio de colones) para que dejen de soñar y conviertan sus proyectos en una realidad. Con esa platica van a beneficiar a casi 1,500 estudiantes. ¡Eso sí es invertir bien la plata!
Obviamente, en estos eventos siempre están los discursos, pero hay que rescatar lo bueno. Jacqueline Badilla, la Directora de Vida Estudiantil del MEP, dijo algo clave: que la seguridad en el trayecto a la escuela es un derecho fundamental de los estudiantes. Y tiene toda la boca llena de razón. Por su parte, Ana María Sequeira, que es una de las duras en Grupo Purdy, reafirmó que el compromiso de ellos no es solo dar la plata y tomarse la foto. Van a darle seguimiento a cada proyecto para asegurarse de que la vara se haga bien. Eso es un detallazo, porque evita que las buenas intenciones se queden en el aire o se vayan al traste por falta de apoyo.
La mejor parte de todo esto es que no termina aquí. El éxito de este año fue tal que Grupo Purdy ya confirmó que en 2026 tiran la casa por la ventana con una segunda edición. Ojalá que esta iniciativa crezca y que más escuelas se sumen. Al final, se trata de algo tan básico como proteger a nuestros chiquitos. A veces se nos olvida entre tanta presa y estrés diario, pero estas son las varas que de verdad importan y que construyen un país más seguro para todos. Un aplauso para los que se pusieron la diez.
Y ahora la pregunta del millón para el foro: ¿Cómo está la seguridad vial alrededor de la escuela de sus güilas o en su barrio? ¿Se les ocurre alguna idea tuanis que podría aplicarse por ahí?