A ver, maes, seamos honestos. Cuando uno oye la frase ‘inversión en educación en zona costera’, lo primero que piensa es: ‘otra vez el mismo cuento’. Llevamos años escuchando promesas que se quedan en el papel mientras los güilas de muchas comunidades van a clases en lugares que, con costo, se mantienen en pie. Por eso, cuando sale una noticia como esta, vale la pena parar el brete un toque y ponerle atención. Después de más de veinte años de espera, ruegos y, seguro, un montón de dolores de cabeza, la gente del Barrio Limoncito en Limón por fin va a ver movimiento de verdad. Se acabó la espera: ya arrancó la construcción de la nueva escuela. ¡Qué tuanis por esos carajillos!
Y ojo, que no estamos hablando de que van a pintar la pared y cambiar tres pupitres. La vara es en serio. Van a levantar un chante de cuatro pisos con una inversión de más de ₡6 mil millones. Seis mil millones. Léanlo otra vez. El proyecto es un monstruo, para bien. Va a tener 21 aulas, otras tres para preescolar, biblioteca, laboratorios de cómputo (¡por fin!), sala de lactancia, y hasta espacios para artes industriales y música. Básicamente, les están montando un chunche de primer mundo, un lugar donde de verdad provoque ir a aprender y no solo a cumplir. Se acabaron las excusas; con estas instalaciones, los 500 estudiantes que se van a beneficiar van a tener las mismas herramientas que cualquier otro güila del GAM.
Diay, como era de esperarse, en la foto salieron todos los meros meros. El ministro de Educación, Leonardo Sánchez, sacó pecho diciendo que esto demuestra el ‘compromiso’ y que están atendiendo ‘una espera de más de veinte años’. ¡Apenas para que no! Veinte años es casi una vida entera para un estudiante. Por su lado, el presi, Rodrigo Chaves, se mandó con su ya conocido discurso de la ‘ruta de la educación’, afirmando que así se construyen las obras reales y que es lo que ‘nuestra querida provincia de Limón se merece’. Mucho discurso y mucha foto, pero hay que darles el crédito: esta vez, la pala sí tocó la tierra. Ojalá el impulso les dure.
Ahora, no se me emocionen y alisten la cinta para la inauguración mañana. El MEP ya soltó la fecha y la entrega de la obra está para el segundo semestre del 2026. O sea, todavía falta un trecho. Esto significa que la construcción va a atravesar casi la mitad del próximo periodo de gobierno. Será interesante ver si mantienen el ritmo y si el proyecto no se topa con los ‘peros’ y las trabas que siempre aparecen en obras de este calibre. Porque una cosa es poner la primera piedra con toda la fanfarria y otra muy distinta es entregar el edificio terminado, a tiempo y sin que los costos se disparen al cielo. El verdadero reto empieza ahora: la ejecución y la fiscalización para que todo salga como está en el papel.
Al final del día, más allá de la política y los plazos, lo que importa es el resultado. ¡Qué nivel de proyecto para Limoncito! Esta escuela tiene el potencial de cambiarle la vida a generaciones de limonenses, dándoles un espacio digno y moderno para crecer. Es un recordatorio de que, cuando se quiere, se puede invertir bien la plata fuera de Chepe. Esta noticia es un respiro de aire fresco y una luz de esperanza para una comunidad que se lo ha ganado a puro pulso. Ojalá sea el primero de muchos proyectos así y no solo un caso aislado para la foto.
Ahora les tiro la bola a ustedes, maes: ¿Creen que esta obra es un caso aislado, un ‘contentillo’ para Limón, o de verdad estamos viendo un cambio de chip en cómo se invierte en la educación fuera del GAM? ¿Se la creen o esperan ver para creer? Los leo.
Y ojo, que no estamos hablando de que van a pintar la pared y cambiar tres pupitres. La vara es en serio. Van a levantar un chante de cuatro pisos con una inversión de más de ₡6 mil millones. Seis mil millones. Léanlo otra vez. El proyecto es un monstruo, para bien. Va a tener 21 aulas, otras tres para preescolar, biblioteca, laboratorios de cómputo (¡por fin!), sala de lactancia, y hasta espacios para artes industriales y música. Básicamente, les están montando un chunche de primer mundo, un lugar donde de verdad provoque ir a aprender y no solo a cumplir. Se acabaron las excusas; con estas instalaciones, los 500 estudiantes que se van a beneficiar van a tener las mismas herramientas que cualquier otro güila del GAM.
Diay, como era de esperarse, en la foto salieron todos los meros meros. El ministro de Educación, Leonardo Sánchez, sacó pecho diciendo que esto demuestra el ‘compromiso’ y que están atendiendo ‘una espera de más de veinte años’. ¡Apenas para que no! Veinte años es casi una vida entera para un estudiante. Por su lado, el presi, Rodrigo Chaves, se mandó con su ya conocido discurso de la ‘ruta de la educación’, afirmando que así se construyen las obras reales y que es lo que ‘nuestra querida provincia de Limón se merece’. Mucho discurso y mucha foto, pero hay que darles el crédito: esta vez, la pala sí tocó la tierra. Ojalá el impulso les dure.
Ahora, no se me emocionen y alisten la cinta para la inauguración mañana. El MEP ya soltó la fecha y la entrega de la obra está para el segundo semestre del 2026. O sea, todavía falta un trecho. Esto significa que la construcción va a atravesar casi la mitad del próximo periodo de gobierno. Será interesante ver si mantienen el ritmo y si el proyecto no se topa con los ‘peros’ y las trabas que siempre aparecen en obras de este calibre. Porque una cosa es poner la primera piedra con toda la fanfarria y otra muy distinta es entregar el edificio terminado, a tiempo y sin que los costos se disparen al cielo. El verdadero reto empieza ahora: la ejecución y la fiscalización para que todo salga como está en el papel.
Al final del día, más allá de la política y los plazos, lo que importa es el resultado. ¡Qué nivel de proyecto para Limoncito! Esta escuela tiene el potencial de cambiarle la vida a generaciones de limonenses, dándoles un espacio digno y moderno para crecer. Es un recordatorio de que, cuando se quiere, se puede invertir bien la plata fuera de Chepe. Esta noticia es un respiro de aire fresco y una luz de esperanza para una comunidad que se lo ha ganado a puro pulso. Ojalá sea el primero de muchos proyectos así y no solo un caso aislado para la foto.
Ahora les tiro la bola a ustedes, maes: ¿Creen que esta obra es un caso aislado, un ‘contentillo’ para Limón, o de verdad estamos viendo un cambio de chip en cómo se invierte en la educación fuera del GAM? ¿Se la creen o esperan ver para creer? Los leo.