Maes, hablemos paja un toque. ¿Se imaginan que les llegue un audio de su mamá por WhatsApp, con la voz exacta de ella, pidiéndoles plata porque está en una emergencia? Uno, en el susto, va y deposita. Minutos después, uno la llama y ella ni cuenta se había dado. Su voz fue clonada. ¡Qué torta! Bueno, dejen de imaginarlo, porque esa vara ya está pasando y parece que en la Asamblea Legislativa por fin alguien se avispó. El tema es que el diputado Gilberto Campos, del PLP, se puso el traje de superhéroe digital y mandó un proyecto de ley para meterle de uno a tres años de sombra a los vivos que anden haciendo estos montajes con Inteligencia Artificial.
La movida, registrada como el expediente 25.171, no es para jugar. Busca meterle mano dura al Código Penal para que la suplantación de identidad con deepfakes —esos videos o audios falsos que parecen más reales que un gallo pinto de soda— sea oficialmente un delito. Y tiene todo el sentido del mundo. Según el mismo diputado, el despiche ya es tal que la gente está cayendo redonda en estafas, engaños y un montón de delitos más porque alguien, con un par de clics, les clona la jacha o la voz para hacer fechorías. Es que ya no es solo para hacer memes o para reírse un rato; la tecnología avanzó tanto que el potencial para el mal se disparó, y la ley se había quedado botada.
Pero el brete del diputado Campos no se queda solo en proteger nuestro bolsillo de estafas familiares. La propuesta es bastante más amplia y le apunta a un monstruo todavía más grande: el caos electoral. ¡Imagínense el desmadre en plenas elecciones! Un video de un candidato diciendo una barbaridad que jamás dijo, o un audio fabricado para embarrialarle la cancha al partido contrario. Por eso, el proyecto también propone modificar el Código Electoral para prohibir de cabo a rabo cualquier tipo de propaganda política que use estos chereques artificiales para manipular a la gente. Básicamente, se busca blindar la fiesta democrática de noticias falsas con esteroides.
La vara es tan seria que hasta el Código Civil sale a bailar. Quieren actualizarlo para que quede clarísimo que usar la imagen de una persona, sea real o editada con IA, sin su consentimiento, es completamente ilegal. Según Campos, para armar todo este paquete se basaron en lo que ya se está haciendo en Europa y otros países que van un paso adelante en esta bronca. Es un problema global y, por una vez, parece que no estamos esperando a que el agua nos llegue al cuello para empezar a nadar. Hay que reconocer que el panorama asusta un poco; la idea de que tu identidad digital puede ser secuestrada tan fácilmente pone los pelos de punta.
Ahora, no todo es garrote y prohibición. Algo que sí me pareció a cachete es que el proyecto de ley deja una puerta abierta para el humor. Específicamente, excluye del castigo las parodias y las sátiras. O sea, los memes están a salvo, la libertad de expresión para vacilar no se toca. Esto es clave, porque una cosa es cometer un delito y otra muy distinta es usar la tecnología para la crítica o la comedia. Al final, este proyecto nos pone de frente con una realidad inevitable: la IA llegó para quedarse, con todo lo bueno y lo malo. Y ahora nos toca, como sociedad, poner las reglas del juego. Diay, maes, ¿qué opinan ustedes? ¿Es suficiente con la cárcel o esta vara ya se nos salió de las manos y necesitamos medidas más drásticas?
La movida, registrada como el expediente 25.171, no es para jugar. Busca meterle mano dura al Código Penal para que la suplantación de identidad con deepfakes —esos videos o audios falsos que parecen más reales que un gallo pinto de soda— sea oficialmente un delito. Y tiene todo el sentido del mundo. Según el mismo diputado, el despiche ya es tal que la gente está cayendo redonda en estafas, engaños y un montón de delitos más porque alguien, con un par de clics, les clona la jacha o la voz para hacer fechorías. Es que ya no es solo para hacer memes o para reírse un rato; la tecnología avanzó tanto que el potencial para el mal se disparó, y la ley se había quedado botada.
Pero el brete del diputado Campos no se queda solo en proteger nuestro bolsillo de estafas familiares. La propuesta es bastante más amplia y le apunta a un monstruo todavía más grande: el caos electoral. ¡Imagínense el desmadre en plenas elecciones! Un video de un candidato diciendo una barbaridad que jamás dijo, o un audio fabricado para embarrialarle la cancha al partido contrario. Por eso, el proyecto también propone modificar el Código Electoral para prohibir de cabo a rabo cualquier tipo de propaganda política que use estos chereques artificiales para manipular a la gente. Básicamente, se busca blindar la fiesta democrática de noticias falsas con esteroides.
La vara es tan seria que hasta el Código Civil sale a bailar. Quieren actualizarlo para que quede clarísimo que usar la imagen de una persona, sea real o editada con IA, sin su consentimiento, es completamente ilegal. Según Campos, para armar todo este paquete se basaron en lo que ya se está haciendo en Europa y otros países que van un paso adelante en esta bronca. Es un problema global y, por una vez, parece que no estamos esperando a que el agua nos llegue al cuello para empezar a nadar. Hay que reconocer que el panorama asusta un poco; la idea de que tu identidad digital puede ser secuestrada tan fácilmente pone los pelos de punta.
Ahora, no todo es garrote y prohibición. Algo que sí me pareció a cachete es que el proyecto de ley deja una puerta abierta para el humor. Específicamente, excluye del castigo las parodias y las sátiras. O sea, los memes están a salvo, la libertad de expresión para vacilar no se toca. Esto es clave, porque una cosa es cometer un delito y otra muy distinta es usar la tecnología para la crítica o la comedia. Al final, este proyecto nos pone de frente con una realidad inevitable: la IA llegó para quedarse, con todo lo bueno y lo malo. Y ahora nos toca, como sociedad, poner las reglas del juego. Diay, maes, ¿qué opinan ustedes? ¿Es suficiente con la cárcel o esta vara ya se nos salió de las manos y necesitamos medidas más drásticas?