Maes, a ver, sentémonos un toque a hablar de esta vara. Porque si hay algo que nos encanta más que el gallo pinto, es un buen pleito que nos ponga a cuestionar hasta el Himno Nacional. El chisme de la semana, que ya todos deben saber, es el encontronazo entre la actriz venezolana Ana Karina Manco y nuestro polémico de cabecera, Diego Bravo. La vara es que se armó un despiche de proporciones épicas en redes sociales y, honestamente, hay tanta tela que cortar que ya parece un outlet de telas en Chepe.
Pongamos las cartas sobre la mesa. La actriz se mandó con todo y dijo que el "Pura Vida" es más falso que una moneda de tres colones, que aquí manejamos con las patas y que somos la gente más agresiva que ha conocido. Diay, seamos honestos, ¿quién de nosotros no ha mentado madres en una presa en la General Cañas o no le ha tirado el carro a alguien en la rotonda de la Hispanidad? La mae no descubrió el agua tibia. El problema, quizás, fue la generalización. Una cosa es decir que el tráfico aquí es una jungla (que lo es) y otra muy distinta es agarrar a los cinco millones de ticos y meternos en el mismo saco de "agresivos". Ahí, tal vez, se le fue un poco la mano.
Pero justo cuando uno pensaba que la cosa iba a quedar en un simple post de desahogo, apareció Diego Bravo a echarle gasolina al fuego. El mae, en su rol autoproclamado de defensor de la patria digital, no se anduvo por las ramas: que dónde vive para ir a tirarle huevos, que "apestosa", que "hasta el carro le tiro si la veo". Y aquí es donde la discusión se pone interesante. Porque, ¡qué torta! En su afán de defender a Costa Rica de la acusación de ser un país agresivo, Bravo respondió con una amenaza de agresión. La ironía se sirve sola, caliente y en bandeja de plata. Es como tratar de apagar un incendio con un lanzallamas. Al final, su reacción terminó dándole, de cierta forma, la razón a la actriz.
Este despiche nos obliga a vernos en el espejo. ¿Qué es el "Pura Vida"? ¿Es una realidad o es la frase que usamos para venderle café a los gringos y para esconder debajo de la alfombra que también tenemos nuestros arranques? No hay duda de que somos gente buena nota, solidaria y que busca la paz. Pero esa imagen no puede ser un cheque en blanco para ignorar que en la calle, con el estrés del brete y las presas, a veces se nos sale el cavernícola. La crítica de Manco, aunque mal planteada, toca una fibra sensible porque en el fondo sabemos que tiene un punto. El problema es que Bravo, en lugar de generar un debate tuanis, se jaló una torta al optar por la violencia verbal, que es justo lo que alimenta el estereotipo que él mismo quería combatir.
Al final, esta novela deja a todos mal parados. Por un lado, una figura pública que generaliza y ofende al país que la acogió. Por otro, un influencer que cree que defender a la patria es sinónimo de insultar y amenazar. Todo este asunto se fue al traste y se convirtió en un circo digital que saca lo peor de nosotros. Nos deja pensando si nuestra identidad nacional es tan frágil que no aguanta una crítica de una extranjera en Instagram. Así que les pregunto, maes, más allá de quién empezó o quién tiene la razón: ¿qué dice este despiche de nosotros? ¿Somos tan 'Pura Vida' como nos vendemos o la mecha de la agresividad la tenemos bien cortita y lista para explotar al primer empujón?
Pongamos las cartas sobre la mesa. La actriz se mandó con todo y dijo que el "Pura Vida" es más falso que una moneda de tres colones, que aquí manejamos con las patas y que somos la gente más agresiva que ha conocido. Diay, seamos honestos, ¿quién de nosotros no ha mentado madres en una presa en la General Cañas o no le ha tirado el carro a alguien en la rotonda de la Hispanidad? La mae no descubrió el agua tibia. El problema, quizás, fue la generalización. Una cosa es decir que el tráfico aquí es una jungla (que lo es) y otra muy distinta es agarrar a los cinco millones de ticos y meternos en el mismo saco de "agresivos". Ahí, tal vez, se le fue un poco la mano.
Pero justo cuando uno pensaba que la cosa iba a quedar en un simple post de desahogo, apareció Diego Bravo a echarle gasolina al fuego. El mae, en su rol autoproclamado de defensor de la patria digital, no se anduvo por las ramas: que dónde vive para ir a tirarle huevos, que "apestosa", que "hasta el carro le tiro si la veo". Y aquí es donde la discusión se pone interesante. Porque, ¡qué torta! En su afán de defender a Costa Rica de la acusación de ser un país agresivo, Bravo respondió con una amenaza de agresión. La ironía se sirve sola, caliente y en bandeja de plata. Es como tratar de apagar un incendio con un lanzallamas. Al final, su reacción terminó dándole, de cierta forma, la razón a la actriz.
Este despiche nos obliga a vernos en el espejo. ¿Qué es el "Pura Vida"? ¿Es una realidad o es la frase que usamos para venderle café a los gringos y para esconder debajo de la alfombra que también tenemos nuestros arranques? No hay duda de que somos gente buena nota, solidaria y que busca la paz. Pero esa imagen no puede ser un cheque en blanco para ignorar que en la calle, con el estrés del brete y las presas, a veces se nos sale el cavernícola. La crítica de Manco, aunque mal planteada, toca una fibra sensible porque en el fondo sabemos que tiene un punto. El problema es que Bravo, en lugar de generar un debate tuanis, se jaló una torta al optar por la violencia verbal, que es justo lo que alimenta el estereotipo que él mismo quería combatir.
Al final, esta novela deja a todos mal parados. Por un lado, una figura pública que generaliza y ofende al país que la acogió. Por otro, un influencer que cree que defender a la patria es sinónimo de insultar y amenazar. Todo este asunto se fue al traste y se convirtió en un circo digital que saca lo peor de nosotros. Nos deja pensando si nuestra identidad nacional es tan frágil que no aguanta una crítica de una extranjera en Instagram. Así que les pregunto, maes, más allá de quién empezó o quién tiene la razón: ¿qué dice este despiche de nosotros? ¿Somos tan 'Pura Vida' como nos vendemos o la mecha de la agresividad la tenemos bien cortita y lista para explotar al primer empujón?