Maes, en serio, apenas estamos viendo si guardamos los adornos de Navidad del 2024 y ya el ajedrez político para el 2026 empezó a mover sus primeras fichas. Este fin de semana, mientras medio país andaba buscando qué hacer, el Partido Liberal Progresista (PLP) se mandó con todo y en su Asamblea Nacional no solo ratificó lo que ya todos sabíamos —que Eli Feinzaig va de nuevo por la presidencia—, sino que también soltó una buena parte de la lista de los que quieren pulsear una curul. Diay, parece que alguien tiene prisa por empezar la fiesta electoral, y la verdad, la vara está para analizarla con calma.
Primero lo primero: la confirmación de Feinzaig como candidato y de Tania Molina como vicepresidenta no es ninguna sorpresa. Es la fórmula lógica, el combo que ya conocemos. Feinzaig ha sido la cara, la voz y prácticamente el motor del partido en la Asamblea actual. El PLP le está apostando a la continuidad y a una figura que, nos guste o no, ya tiene un posicionamiento claro. El verdadero meollo del asunto, el brete que se viene, está en la lista de diputados. Vemos nombres para todas las provincias, pero más allá de la lista del súper, la pregunta del millón es: ¿quiénes son? Porque una cosa es llenar un papel y otra muy distinta es presentarle al país gente con trayectoria, con ideas y, sobre todo, con la capacidad de no llegar a calentar el campo en Cuesta de Moras.
Ahora, aquí es donde la cosa se pone interesante. Según la nota, en San José, que es el hueso más grande y más duro de roer, la cosa quedó a medio palo. Solo aprobaron cuatro candidaturas por "motivos de tiempo". ¡Por motivos de tiempo! Mae, con todo el respeto, eso suena a excusa de cole cuando no se hizo la tarea. San José es el centro de poder, la provincia que define en gran medida el balance en la Asamblea. Dejar esa lista incompleta puede interpretarse de dos formas: o fue un despiste logístico, que no hablaría muy bien de la organización, o hay más movimiento y negociación interna de la que se ve a simple vista. La vara es que dejar la nómina más importante en el aire genera más preguntas que respuestas y le da carnita a los que dicen que el partido sigue siendo muy centralizado en una sola figura.
Esta movida del PLP, este "madrugonazo", es una jugada de doble filo. Por un lado, ¡qué bien! Se muestran organizados, proactivos y le envían un mensaje claro al resto de partidos: "Mientras ustedes todavía están decidiendo el menú de la próxima reunión, nosotros ya tenemos el queque casi listo". Esto les da una ventaja temporal importantísima para que sus candidatos empiecen a hacer el brete de darse a conocer, que no es poca cosa. Les permite marcar la agenda y obligar a los demás a reaccionar. Es, en esencia, el primer jugador que grita "¡shot!" en una mejenga que ni siquiera había empezado.
Pero por el otro lado, arrancar tan temprano también tiene sus riesgos. Falta un mundo para el 2026. En la política tica, una semana es una eternidad; un año y resto es una era geológica. Lanzar los nombres ahora los expone a un desgaste prematuro, a un escrutinio más largo y a la posibilidad de que sus propuestas se sientan viejas cuando la campaña empiece de verdad. Además, corren el riesgo de que el electorado simplemente se canse y diga "mae, qué pereza, todavía falta mucho". Es una apuesta audaz, sin duda, pero que dependerá de si tienen el aguante y la estrategia para mantener el impulso durante todo este tiempo. Al final, ser el primero en salir no garantiza ser el primero en llegar a la meta.
En fin, el PLP ya movió el árbol y ahora nos toca ver qué avispas salen. Personalmente, me parece una estrategia interesante para un partido que necesita consolidarse y dejar de ser visto como una sorpresa de una sola elección. Pero bueno, esa es mi lectura. Ahora les pregunto a ustedes, ¿qué opinan de esta jugada? ¿Creen que el PLP se mandó con una movida maestra para comerle el mandado a los demás partidos, o se apresuraron y corren el riesgo de quemar a sus candidatos antes de tiempo?
Primero lo primero: la confirmación de Feinzaig como candidato y de Tania Molina como vicepresidenta no es ninguna sorpresa. Es la fórmula lógica, el combo que ya conocemos. Feinzaig ha sido la cara, la voz y prácticamente el motor del partido en la Asamblea actual. El PLP le está apostando a la continuidad y a una figura que, nos guste o no, ya tiene un posicionamiento claro. El verdadero meollo del asunto, el brete que se viene, está en la lista de diputados. Vemos nombres para todas las provincias, pero más allá de la lista del súper, la pregunta del millón es: ¿quiénes son? Porque una cosa es llenar un papel y otra muy distinta es presentarle al país gente con trayectoria, con ideas y, sobre todo, con la capacidad de no llegar a calentar el campo en Cuesta de Moras.
Ahora, aquí es donde la cosa se pone interesante. Según la nota, en San José, que es el hueso más grande y más duro de roer, la cosa quedó a medio palo. Solo aprobaron cuatro candidaturas por "motivos de tiempo". ¡Por motivos de tiempo! Mae, con todo el respeto, eso suena a excusa de cole cuando no se hizo la tarea. San José es el centro de poder, la provincia que define en gran medida el balance en la Asamblea. Dejar esa lista incompleta puede interpretarse de dos formas: o fue un despiste logístico, que no hablaría muy bien de la organización, o hay más movimiento y negociación interna de la que se ve a simple vista. La vara es que dejar la nómina más importante en el aire genera más preguntas que respuestas y le da carnita a los que dicen que el partido sigue siendo muy centralizado en una sola figura.
Esta movida del PLP, este "madrugonazo", es una jugada de doble filo. Por un lado, ¡qué bien! Se muestran organizados, proactivos y le envían un mensaje claro al resto de partidos: "Mientras ustedes todavía están decidiendo el menú de la próxima reunión, nosotros ya tenemos el queque casi listo". Esto les da una ventaja temporal importantísima para que sus candidatos empiecen a hacer el brete de darse a conocer, que no es poca cosa. Les permite marcar la agenda y obligar a los demás a reaccionar. Es, en esencia, el primer jugador que grita "¡shot!" en una mejenga que ni siquiera había empezado.
Pero por el otro lado, arrancar tan temprano también tiene sus riesgos. Falta un mundo para el 2026. En la política tica, una semana es una eternidad; un año y resto es una era geológica. Lanzar los nombres ahora los expone a un desgaste prematuro, a un escrutinio más largo y a la posibilidad de que sus propuestas se sientan viejas cuando la campaña empiece de verdad. Además, corren el riesgo de que el electorado simplemente se canse y diga "mae, qué pereza, todavía falta mucho". Es una apuesta audaz, sin duda, pero que dependerá de si tienen el aguante y la estrategia para mantener el impulso durante todo este tiempo. Al final, ser el primero en salir no garantiza ser el primero en llegar a la meta.
En fin, el PLP ya movió el árbol y ahora nos toca ver qué avispas salen. Personalmente, me parece una estrategia interesante para un partido que necesita consolidarse y dejar de ser visto como una sorpresa de una sola elección. Pero bueno, esa es mi lectura. Ahora les pregunto a ustedes, ¿qué opinan de esta jugada? ¿Creen que el PLP se mandó con una movida maestra para comerle el mandado a los demás partidos, o se apresuraron y corren el riesgo de quemar a sus candidatos antes de tiempo?