Diay, uno a veces le tira durísimo al MEP por cada despiche que se manda, y con razón. Pero cuando hacen una vara bien hecha, cuando de verdad se nota que alguien le está metiendo cabeza al futuro de los güilas, hay que decirlo y aplaudir. Y parece que esta vez se mandaron con una iniciativa bien chiva: un proyecto de robótica educativa para estudiantes con alto potencial. Una apuesta que, si se hace bien, podría cambiarle el juego a un montón de futuros ingenieros, programadores y científicos de este país.
La vara es que la Unidad de Alta Dotación del MEP, junto con la gente de Recursos Tecnológicos, eligió ocho centros educativos de zonas tan distintas como Cañas, Coto, Desamparados y Bataan para arrancar el plan. El objetivo es claro: darle herramientas a los chamacos más ‘avispa’ para que exploten ese talento. Pero la idea no es solo que armen un chunche que se mueva y ya. Se trata de potenciar habilidades que sirven para todo en la vida: pensamiento crítico, resolución de problemas, trabajo en equipo y, por supuesto, meterse de lleno en el mundo de la programación y el pensamiento computacional. Es, en resumen, dejar de ver a los LEGOs como un simple juguete y entenderlos como una herramienta pedagógica de primer nivel.
Y aquí viene lo que suena más tuanis. No es que les tiraron las cajas con los chunches de robótica y les dijeron "diay, arréglenselas como puedan". El brete parece ser serio. Los centros educativos recibieron sets de competencia de Lego, de esos que se usan en torneos mundiales como el FIRST LEGO LEAGUE (FLL) o la Olimpiada Mundial de Robótica (WRO). ¡Imagínense! Además, los profes recibieron una capacitación y certificación directamente de la Lego Academy. ¡Qué nivel de capacitación! Esto asegura que no van a estar bateando y que de verdad pueden usar los equipos para sacarle el jugo, ya sea en clases de mate, ciencias o preparando a los equipos para competir.
Lo que más me llama la atención es que el proyecto no se quedó solo en el GAM, que es el error de siempre. Ver en la lista al Liceo de Colorado en Cañas, a la Escuela Central de Río Claro en Coto o a la Escuela de Excelencia de Bataan en Limón, demuestra que hay una intención real de descentralizar las oportunidades. El mismo profe Harlin Mairena, del Liceo de Colorado, lo resume a cachete: los estudiantes construyen, programan, resuelven desafíos y hasta desarrollan soluciones creativas para problemas reales de su comunidad. Eso es exactamente de lo que se trata la innovación: aplicar el conocimiento para mejorar el entorno, no solo para pasar un examen.
Ahora, la pregunta del millón es si esto se va a quedar en un proyecto piloto bonito para la foto o si de verdad tiene futuro. El MEP dice que el plan es extenderlo a más coles y liceos cada año, y ojalá que así sea. Porque en Costa Rica hay talento de sobra, pero muchas veces se ahoga por falta de recursos y de visión. Iniciativas como esta son una bocanada de aire fresco. Demuestran que se puede pensar más allá de la tiza y el pizarrón. Ojalá no se quede en un esfuerzo aislado y que en unos años, en lugar de ocho, estemos hablando de cientos de centros educativos donde los chiquillos estén construyendo el futuro, pieza por pieza.
La vara es que la Unidad de Alta Dotación del MEP, junto con la gente de Recursos Tecnológicos, eligió ocho centros educativos de zonas tan distintas como Cañas, Coto, Desamparados y Bataan para arrancar el plan. El objetivo es claro: darle herramientas a los chamacos más ‘avispa’ para que exploten ese talento. Pero la idea no es solo que armen un chunche que se mueva y ya. Se trata de potenciar habilidades que sirven para todo en la vida: pensamiento crítico, resolución de problemas, trabajo en equipo y, por supuesto, meterse de lleno en el mundo de la programación y el pensamiento computacional. Es, en resumen, dejar de ver a los LEGOs como un simple juguete y entenderlos como una herramienta pedagógica de primer nivel.
Y aquí viene lo que suena más tuanis. No es que les tiraron las cajas con los chunches de robótica y les dijeron "diay, arréglenselas como puedan". El brete parece ser serio. Los centros educativos recibieron sets de competencia de Lego, de esos que se usan en torneos mundiales como el FIRST LEGO LEAGUE (FLL) o la Olimpiada Mundial de Robótica (WRO). ¡Imagínense! Además, los profes recibieron una capacitación y certificación directamente de la Lego Academy. ¡Qué nivel de capacitación! Esto asegura que no van a estar bateando y que de verdad pueden usar los equipos para sacarle el jugo, ya sea en clases de mate, ciencias o preparando a los equipos para competir.
Lo que más me llama la atención es que el proyecto no se quedó solo en el GAM, que es el error de siempre. Ver en la lista al Liceo de Colorado en Cañas, a la Escuela Central de Río Claro en Coto o a la Escuela de Excelencia de Bataan en Limón, demuestra que hay una intención real de descentralizar las oportunidades. El mismo profe Harlin Mairena, del Liceo de Colorado, lo resume a cachete: los estudiantes construyen, programan, resuelven desafíos y hasta desarrollan soluciones creativas para problemas reales de su comunidad. Eso es exactamente de lo que se trata la innovación: aplicar el conocimiento para mejorar el entorno, no solo para pasar un examen.
Ahora, la pregunta del millón es si esto se va a quedar en un proyecto piloto bonito para la foto o si de verdad tiene futuro. El MEP dice que el plan es extenderlo a más coles y liceos cada año, y ojalá que así sea. Porque en Costa Rica hay talento de sobra, pero muchas veces se ahoga por falta de recursos y de visión. Iniciativas como esta son una bocanada de aire fresco. Demuestran que se puede pensar más allá de la tiza y el pizarrón. Ojalá no se quede en un esfuerzo aislado y que en unos años, en lugar de ocho, estemos hablando de cientos de centros educativos donde los chiquillos estén construyendo el futuro, pieza por pieza.